El embajador de Venezuela ante la Casa Blanca, Bernardo Álvarez, afirmó hoy que el informe del director nacional de Inteligencia de EE.UU., Dennis Blair, sobre su país está lleno de acusaciones "cínicas" y "políticamente motivadas".
En una carta dirigida a la senadora demócrata Dianne Feinstein, que preside el Comité de Inteligencia de la cámara alta, el embajador se refiere a la Evaluación Anual de Amenazas de 2009, que Blair presentó el martes y en la que afirma que la influencia del presidente Hugo Chávez, podría haber llegado a su límite, aunque continúa a la cabeza de una fuerza regional contra EE.UU..
En la misiva, enviada por la embajada a la prensa, Álvarez recuerda que informes "sin fundamento" como el de Blair ya fueron usados por el Gobierno de George W. Bush para influir en la opinión pública de cara al golpe de Estado de 2002 y para imponer sanciones políticamente motivadas contra Caracas.
Indicó que Caracas ve "una vez más intentos de criminalizar" al Gobierno y "alentar a sectores de la oposición venezolana que están buscando vías antidemocráticas para llegar al poder".
De acuerdo con Blair, Chávez "continúa imponiendo un modelo político populista y autoritario en Venezuela que mina las instituciones democráticas".
Al respecto, el embajador destaca que Venezuela está en medio de un proceso para extender la democracia "a todos sus ciudadanos".
Argumenta además que en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, Venezuela ha subido diez puestos en la última década.
Haciendo referencia a una parte del informe de Blair que denuncia que Caracas ha restringido la libertad de expresión y las actividades de la oposición al cerrar medios independientes, hostigar y detener a manifestantes y amenazar a líderes de la oposición con cargos de corrupción, Álvarez indica que eso es falso.
"Venezuela no ha cerrado ningún medio independiente, sino, por lo contrario, ha aplicado leyes y normas relevantes a aquellos que operan en el país, como lo hace cualquier otra democracia", dice.
Por su parte, los manifestantes de la oposición "siguen disfrutando de sus derechos constitucionales para reunirse pacíficamente" y los cargos de corrupción se presentan sin tener en cuenta la afiliación política, asegura el diplomático.
El director de Inteligencia considera también que Chávez y sus aliados "probablemente seguirán oponiéndose a casi todas las iniciativas políticas de EE.UU. en la región".
Álvarez señala que su contacto con países vecinos mediante organizaciones regionales, no son alianzas que amenazan a EE.UU., dado que un "hemisferio que colabora más estrechamente para luchar contra la exclusión social es probablemente más estable a largo plazo".
En lo que se refiere a la lucha antiterrorista, el embajador venezolano indica que ataca directamente las bases que permiten que aumente el terrorismo, y en la lucha antidrogas aboga por la responsabilidad compartida.
EE.UU., dice, se beneficiará de esta política si adopta una estrategia multilateral y coopera abiertamente y equitativamente con sus socios de la región.
No obstante, recalca Álvarez, esta cooperación tiene que ser mutua, exigencia que aprovecha para insistir en que Venezuela espera desde 2005 que EE.UU. extradite a Caracas Luis Posada Carriles.
El embajador señala que, tras leer el informe de Blair, se pregunta "qué ha hecho un país como Venezuela a EE.UU. para justificar este cinismo y estas acusaciones sin fundamento que nos echa su Gobierno tan irresponsablemente a en la cara".
La respuesta que se le ocurre es que la razón es porque Venezuela se ha negado a "obedecer" las recomendaciones hegemónicas.
"Solamente somos una amenaza para aquellos que todavía ven en Latinoamérica el patio trasero de EE.UU. en lugar de vecinos igualitarios", señala Álvarez.
El embajador añade que desafortunadamente el informe de Blair es solamente un calco de la mentalidad de la Guerra Fría que por tanto tiempo ha pesado sobre la relación de EE.UU. y Latinoamérica.
El diplomático asegura que no existe ningún "antiamericanismo" en el Gobierno de Venezuela, pero sí rechaza políticas imperialistas que dictan el tipo de desarrollo y de democracia que debería perseguir.