VERgüENZA**Que la Organización Deportiva Panamericana, ODEPA, haya decidido sancionar a Panamá, privando a nuestro país de poder lucir la enseña nacional y de escuchar nuestro himno en las próximas justas panamericanas, constituye una tragedia nacional y una vergüenza, que debiera servirnos para recapacitar sobre el estado actual de cosas en el deporte aficionado.
DIRIGENCIA**Durante los últimos treinta años, la dirigencia olímpica panameña, ha sido un verdadero desastre. La mayoría de los "federados" lejos de contribuir a desarrollar cada una de las disciplinas deportivas, se han servido de ellas, como mecanismo de conveniencia para pelechar de las prebendas que ofrece el olimpismo internacional con viajes y viáticos.
POLitiquería**Cuando se pensaba que nada podía ser peor, entonces llegó la política a los espacios deportivos, contaminándolos y poniéndolos al servicio de intereses abyectos. Los últimos en ser considerados han sido siempre los atletas, esos héroes nacionales, que parecen tener todo en su contra, incluyendo a los "dirigentes".