Vidas que se extinguen

En el 2007 fueron admitidos más de 4 mil 157 pacientes en el Instituto Oncológico Nacional.


No importa si es de día o de noche, la cachimba o el cigarrillo se encienden y conforme se consume, asimismo se consumen y se desvanecen vidas.

Las autoridades de Salud calculan que en Panamá mueren unas 2.300 personas cada año,  por cáncer,  a causa del tabaco y estiman que el 30% de la población es fumadora.

Los efectos del tabaco sobre la salud son muy conocidos. Pero hay que recordar que los fumadores tienen de 5 a 10 veces más probabilidades de padecer y morir también por cáncer laríngeo, de esófago, en la vejiga, y que también pueden sufrir afecciones cardiovasculares, derrames cerebrales, bronquitis crónica, enfisema, y otras enfermedades.

 

Calvario.
Unos fuman por placer, otros porque no hay qué comer y hasta lo usan para espantar y calmar las preocupaciones, sin saber que es peor con cada bocanada de humo, porque los malestares se multiplican.

El cáncer es la segunda causa principal de muerte y fue una de las primeras enfermedades que se relacionó con el tabaquismo.

Pero allá, en el campo, en medio de la serranía de la provincia bañada por dos océanos, Veraguas, se encuentra Félix Torrialba*, quien durante los últimos meses, agobiado por el dolor que le produce un tumor en el paladar, reflexiona sobre lo que pudo ser si hubiera dejado de fumar.

 

Hace tres meses la vida le cambió. Un pequeño dolor de muela alertó sobre lo que más tarde se convirtió en un severo diagnóstico: un pequeño tumor maligno, de seis centímetros,  crece, crece y crece, y se alojó bajo su paladar, hasta invadir a sus ganglios linfáticos.

Según estadísticas del ION, en el 2004 se registraron 237 casos de cáncer o tumores malignos en el pulmón, la tráquea, los bronquios, el esófago, entre otros. Mientras que en el 2005 fueron 242.

Debido al cáncer que tiene, a don Félix se le dificulta hablar,  tiene hinchazón, ha perdido movilidad en la mandíbula e incluso ya siente molestias y no soporta viajar en autobús. Aunado a esto, no es candidato a tratamientos radiactivos, ya que además de fumador, también fue bebedor y sus riñones y el hígado no soportan tales descargas, porque están delicados. Solo le queda tomar tratamientos paliativos para sentir menos dolor.

 

Hoy, Félix Torrialba  no es una estadística más. Para marcar la diferencia y sumarse, poniendo de su parte, comparte con su familia esta historia, que aunque su hijo la denominó el Vía Crucis de la vida de un “campesino patirrajao, puro y humilde", es el más vivo ejemplo de lucha y responsabilidad social frente a un problema de salud pública nacional.

Félix, quien nunca asistió a la escuela, que no sabe de las campañas de prevención, desconocía los efectos del cigarrillo hasta que un día sus hijos y sus nietos comenzaron a alertarle sobre los males que causaba.

Nadie aprende en cabeza ajena y no se siente el dolor hasta que se experimenta, coincide la gran mayoría. Y es que el tabaquismo causa alrededor del 90% de las muertes por cáncer de pulmón en hombres y casi el 80% en mujeres.

 

"Abuelito,  deja eso. Eso hace daño", le decía a Félix una de sus más pequeñas nietas y que tiene 6 años.

Sin embargo, pudieron más las ganas y no fue hasta ahora, debido al diagnóstico, que dejó de fumar.

"Los médicos me decían que dejara de fumar. Que no fumara, ni tabaco ni cigarrillo, pero lo dejaba por una semana, por unos días. Pero qué va, compraba, y de vuelta seguía fumando, cuando iba donde el médico me regañaba y una vez más la necedad. Se me olvidaba unos días, pero veía a alguien fumando y de nuevo compraba y fumaba. No lo quería dejar. Lo peor es que ahora sé que hace daño. Ahora para qué. Ya es tarde", replicó Félix.

*Nombre ficticio, usado para proteger al paciente.


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383251
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América