Con un protagonismo clásico de los grandes, los Vigilantes de Texas cambiaron el rumbo de su historia al hacerse de su primer triunfo en juego de fase final en 50 temporadas que llevan en el béisbol profesional de la Liga Americana.
Mientras que en la Liga Nacional el duelo de lanzadores estelares Tim Linceum y Roy Halladay se resolvió a favor del primero, y los Gigantes de San Francisco tomaron ventaja en la serie por el banderín del "Viejo Circuito".
Sólo una noche después de haber tenido un colapso monumental, los Vigilantes despertaron de su letargo y con un ataque poderoso vencieron 7-2 a los Yanquis de Nueva York para conseguir el primer triunfo en serie final, y el primero en su campo como equipo local.
Con su victoria los Vigilantes mandaron un mensaje de peligro, porque han estado en control de la serie, tanto en el primero como en el segundo juego ante los Yanquis, excepto en el octavo episodio del primer duelo, cuando permitieron racimo de cinco anotaciones para perder 6-5.
Al igual que en el primer juego, los Vigilantes nuevamente se hicieron de una ventaja de 5-0, pero esta vez no permitieron ninguna sorpresa con los bates enemigos, por lo que detuvieron una racha de 10 derrotas en juegos de fase final ante los Yanquis.
La racha triunfal de los Yanquis sobre los Vigilantes en juego de fase final, incluyen las series de 1996, 1998 y 1999. Pero esta vez el equipo tejano empieza a jugar sin respeto ante los campeones de 27 Series Mundiales.
Los Vigilantes habían perdido sus primeros siete juegos de fase final en su campo, la mayor cifra conseguida por un equipo. Cinco de esas derrotas han sido contra los Yanquis y dos ante los Rays de Tampa Bay.
Pero esta vez el guardabosques David Murphy se encargó de cambiar la historia y con vuelacercas llevó a los Vigilantes al triunfo.
La serie se trasladará al Yankee Stadium, en donde se llevará a cabo el tercer juego el lunes por la noche, cuando los Vigilantes suban a la lomita al abridor zurdo Cliff Lee, que enfrentará al estelar Andy Pettitte, de los Yanquis.
Murphy (1) conectó batazo de cuatro esquinas en el segundo episodio al romper los lanzamientos del abridor Phil Hughes, para un bambinazo solitario.
En la lomita el abridor Colby Lewis (1-0) se adjudicó el triunfo en cinco entradas y dos tercios.
Mientras que por los Yanquis, si un día antes el segunda base dominicano Robinson Canó (2) se encargó de encender los bates de los Yanquis con un vuelacercas, esta vez repitió la dosis con otro bambinazo de cuatro esquinas en el sexto episodio, sin corredores en las bases, para seguir siendo el bate más dañino de los Yanquis.
Pero esta vez, a diferencia del primer partido sus compañeros no le imitaron ni tampoco el factor suerte estuvo de su lado en las jugadas decisivas.
Pero si en la Liga Americana los Vigilantes mantienen su protagonismo, en la Nacional los Gigantes hicieron lo propio al vencer 4-3 a los Filis de Filadelfia, para hacerse del primer juego de la serie por el banderín del "Viejo Circuito".
En una muestra de béisbol de clase, en la lomita Lincecum superó a su rival Halladay, y en los bates Cody Ross pegó par de cuadrangulares para darle a los Gigantes ventaja de 1-0 en la serie.
Para los Gigantes fue su cuarto triunfo en fase final con seguido por diferencia de una carrera, mientras que los dos veces campeones de la Liga Nacional, los Filis, perdieron su primer juego en apertura en serie final desde que fueron "barridos" por los Rockies de Colorado en la campaña del 2007.
Para el segundo juego de la serie, el domingo, los Gigantes mandan al montículo al puertorriqueño Jonathan Sánchez, mientras que los Filis jugarán con su abridor estelar Roy Oswalt.
Lincecum (1-0) tuvo una salida sólida y dominó a su rival en el montículo en siete entradas completas, al permitir seis imparables y dos jonrones, tres carreras, dio tres pasaportes y ponchó a ocho para acreditarse el triunfo.
Mientras que Halladay, que se encargó de lanzar el segundo juego sin hit en la historia de la fase final al vencer 4-0 a los Rojos de Cincinnati en el primer juego de la serie de división, esta vez se enfrentó a Lincecum, el dos veces ganador del Cy Young de la Liga Nacional, y no pudo evitar la derrota.
Con su triunfo, los Gigantes están buscando su primer título de Serie Mundial desde que se mudaron de Nueva York en 1958.
Pero los Filis, que lideraron las mayores con 97 triunfos por primera vez en la historia de la franquicia, y que se hicieron de su cuarto título de división consecutivo, están tratando de ser el primer equipo en la Liga Nacional en 66 años en ganar tres títulos de Liga seguidos.
En la batería esta vez el verdugo fue Ross (2), que castigó a los Filis con dos cuadrangulares. El primero de ellos al pegar en el tercer episodio sin gente en los senderos sobre Halladay, cuando éste había sacado el primer "out" de esa entrada.
Ross volvió a la caja de bateo en el quinto episodio para enfrentar nuevamente a Halladay, a quien volvió a sorprender con otro toletazo de vuelta entera, también solitario.
Por Victor Montiel