Susana Villarán, la voz de una izquierda moderna, ambientalista y feminista
Lima, 26 oct (EFE).- Con una larga trayectoria en la política peruana, la primera alcaldesa electa de Lima, Susana Villarán, reivindica una "izquierda moderna y liberal", mientras se desprende de las etiquetas que otros le quieren imponer de radical o de "caviar" (elitista).
Divorciada, feminista, defensora del medio ambiente, Villarán, de 61 años, no ha negado nunca su filiación izquierdista, aunque últimamente se quiere desmarcar de incómodos compañeros marxistas que formaron con ella la heterogénea Fuerza Social (FS) con la que se presentó a la Alcaldía limeña.
Alejándose igualmente del Partido Nacionalista Peruano de Ollanta Humala, Villarán va "centrando" su discurso para ocupar un espacio político más cómodo que le impida ser atacada por el resto de partidos de centro y derecha, mucho mejor organizados que FS.
Villarán, que siempre se ha distinguido por su defensa de los derechos humanos, fue cofundadora del programa Vaso de Leche (entrega de un vaso de leche diario a los niños más pobres), cuando trabajó para el entonces alcalde de Lima Alfonso Barrantes (1984-87).
Tras la caída del régimen de Alberto Fujimori (1990-2000), que sumió a Perú en una profunda crisis política y de corrupción, Villarán llegó a convertirse en ministra de la Mujer durante el Gobierno de Transición de Valentín Paniagua, la más alta responsabilidad que ha asumido en política.
En el ámbito internacional, fue uno de los siete miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y relatora para los Derechos de la Mujer, para países como Guatemala, Colombia y Nicaragua.
En 2004, Villarán se convirtió en segunda vicepresidenta de la CIDH y un año más tarde en la primera vicepresidenta de este organismo interamericano ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos de la Organización de Estados Americanos (OEA).
En 2009, la CIDH denunció que la comisionada Villarán fue espiada por el DAS, el servicio de inteligencia colombiano, durante una visita que hizo a Colombia en 2005.
En la escena política peruana, Villarán fue candidata por la izquierdista alianza Concertación Descentralista en los comicios presidenciales de 2006, que ganó Alan García, del Partido Aprista. Villarán solo obtuvo el 0,62 por ciento.
Villarán ha recibido varios reconocimientos nacionales e internacionales como la orden "Antonio José de Irisarri", en el Grado de Comendador, otorgada en 2006 por el entonces presidente de Guatemala Oscar Berger por su contribución a mejorar la situación de derechos humanos de ese país, así como el premio "La Vela de la Esperanza" de la Sección Peruana de Amnistía Internacional 2001.
La flamante alcaldesa de Lima, quien profesa la religión católica, tiene tres hijos y cuatro nietos, se declara en contra del ingreso de los transgénicos en Perú, practica yoga y le gusta el cine, así como la poesía y la música.
Divorciada, feminista, defensora del medio ambiente, Villarán, de 61 años, no ha negado nunca su filiación izquierdista, aunque últimamente se quiere desmarcar de incómodos compañeros marxistas que formaron con ella la heterogénea Fuerza Social (FS) con la que se presentó a la Alcaldía limeña.
Alejándose igualmente del Partido Nacionalista Peruano de Ollanta Humala, Villarán va "centrando" su discurso para ocupar un espacio político más cómodo que le impida ser atacada por el resto de partidos de centro y derecha, mucho mejor organizados que FS.
Villarán, que siempre se ha distinguido por su defensa de los derechos humanos, fue cofundadora del programa Vaso de Leche (entrega de un vaso de leche diario a los niños más pobres), cuando trabajó para el entonces alcalde de Lima Alfonso Barrantes (1984-87).
Tras la caída del régimen de Alberto Fujimori (1990-2000), que sumió a Perú en una profunda crisis política y de corrupción, Villarán llegó a convertirse en ministra de la Mujer durante el Gobierno de Transición de Valentín Paniagua, la más alta responsabilidad que ha asumido en política.
En el ámbito internacional, fue uno de los siete miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y relatora para los Derechos de la Mujer, para países como Guatemala, Colombia y Nicaragua.
En 2004, Villarán se convirtió en segunda vicepresidenta de la CIDH y un año más tarde en la primera vicepresidenta de este organismo interamericano ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos de la Organización de Estados Americanos (OEA).
En 2009, la CIDH denunció que la comisionada Villarán fue espiada por el DAS, el servicio de inteligencia colombiano, durante una visita que hizo a Colombia en 2005.
En la escena política peruana, Villarán fue candidata por la izquierdista alianza Concertación Descentralista en los comicios presidenciales de 2006, que ganó Alan García, del Partido Aprista. Villarán solo obtuvo el 0,62 por ciento.
Villarán ha recibido varios reconocimientos nacionales e internacionales como la orden "Antonio José de Irisarri", en el Grado de Comendador, otorgada en 2006 por el entonces presidente de Guatemala Oscar Berger por su contribución a mejorar la situación de derechos humanos de ese país, así como el premio "La Vela de la Esperanza" de la Sección Peruana de Amnistía Internacional 2001.
La flamante alcaldesa de Lima, quien profesa la religión católica, tiene tres hijos y cuatro nietos, se declara en contra del ingreso de los transgénicos en Perú, practica yoga y le gusta el cine, así como la poesía y la música.