Estados Unidos, y en especial Washington, recuperó hoy su actividad normal después de una jornada histórica en la que el país entero celebró la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca.
Después de casi un año de campaña, dos meses de transición y una gran celebración, Washington se despertó con resaca y la sensación de que el sueño de Martin Luter King se ha hecho realidad con la investidura del primer presidente negro del país.
Los vendedores de periódicos salieron a primera hora cargados con una edición especial con los mejores momentos de la jornada, tan temprano que todavía pudieron ver los restos de basura que dejaron tras de sí los cerca de dos millones de personas que acudieron a la capital para "vivir la historia".
Aunque la verdad es que la mayoría de los ciudadanos no vio nada de esto cuando tomó el metro por la mañana, gracias al dispositivo especial de limpieza que puso en marcha el Ayuntamiento para el que además de los operarios municipales contó con equipos de limpieza privados.
Durante toda la noche trabajaron decenas de cuadrillas del Servicio Nacional de Parques recogiendo la basura de los alrededores del Capitolio y del Mall donde se congregaron miles de personas para seguir la ceremonia en grandes pantallas.
El alcalde de Washington, Adrian Fenty, señaló que entre 1,8 y 2 millones de personas acudieron para ver la toma de posesión, aunque algunos diarios como The Washington Times aseguran que la cifra fue mayor.
El Servicio Nacional de Parques, que habitualmente no suele dar cifras oficiales de las congregaciones en este parque a raíz de una polémica de datos en 1995, señaló que, dada la ocasión, a finales de esta semana darán una cifra aproximada.
Allí fue donde se concentró más basura y también se pudo ver algo de falta de previsión, ya que aunque la gente dejó sus vasos y botellas de plástico en las papeleras, éstas estaban llenas a rebosar, con lo que los desechos se esparcieron a su alrededor.
Días previos a la investidura un grupo ecologista hizo campaña para una "investidura limpia", sin embargo, se han recogido aproximadamente 100 toneladas de papel, botellas de plástico, periódicos, envoltorios de comida y cientos de las pequeñas banderas.
El metro, que fue la mejor manera de desplazarse a los sitios claves durante el fin de semana, también necesitó una limpieza a fondo. Tras la investidura, en algunas paradas la basura acumulada impidió el normal funcionamiento de las escaleras mecánicas.
Según la empresa municipal del metro, el martes batieron el récord de pasajeros con 973.285 viajeros registrados a las siete de la tarde.
Aún limpia la ciudad, todavía quedan vestigios de la ceremonia como las gradas y las vallas que se montaron para facilitar el acceso al público, que los obreros se afanan en desmontar tan rápido como pueden.
También durante esta noche los obreros estuvieron colocando en su sitio docenas de semáforos que habían sido quitados temporalmente de la avenida Pensilvania, por donde pasó la comitiva oficial de Obama en dirección hacia la Casa Blanca.
Algo más tardarán en desarmar el palco cerrado instalado frente a la Casa Blanca, en el que el presidente vio con su familia el desfile de los distintos estados, donde los turistas se apresuraban a hacerse la última foto como recuerdo de su viaje a Washington.
Otra de las imágenes que deja el día es la de esos mismos turistas esperando a la puerta de sus hoteles un taxi que los llevara de vuelta a casa, con souvenirs en sus maletas y una experiencia que no podrán olvidar.
Reggie Ballard, de 84 años, Robert J. Searcy-Tuskbggsinman, de 87, y Robert M. Higginbotham, de 83, son un buen ejemplo ya que, a pesar de su edad viajaron desde Los Ángeles para vivir este "momento único, no solo para el país sino para todo el mundo", dijo Ballard a Efe.
Los tres, afroamericanos, han servido para el Ejército estadounidense y aseguraron que la llegada de Obama a la Casa Blanca ha sido "un logro".
"Yo lo comparo con el poder de Mandela, es un hombre con sabiduría que mueve a la gente", aseguró Searcy-Tuskbggsinman, para quien Obama "es un hombre que marcará la diferencia".