Rubalcaba, un "peso pesado" de los socialistas españoles
El nuevo vicepresidente primero del Gobierno español, Alfredo Pérez Rubalcaba, es considerado un "peso pesado" de los socialistas, de los que ha sido la voz desde hace veinte años, un histórico dirigente con gran capacidad de negociación.
Además de convertirse en el "número dos" del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, será también el portavoz el Gobierno, al tiempo que mantiene la cartera de Interior, la que se ocupa de la lucha contra la organización terrorista ETA.
Rubalcaba asume las nuevas tareas como el 'peso pesado' que es, considerado el adversario más difícil al que rebatir en el tú a tú parlamentario, según sus compañeros de las filas socialistas y según reconocen los que no lo son.
Un político con una gran capacidad de negociación, de mano izquierda; una personalidad arrolladora, que ha cautivado incluso de forma evidente a muchas mujeres, que le situaron en la revista Vanity Fair como uno de los más elegantes.
Nacido en el norte de España, en la localidad de Solares (Cantabria), es el hombre que eligió Zapatero para gestionar la tregua de la banda terrorista ETA nada más llegar al poder, aunque en ese empeño trabajaba hace más de quince años.
Zapatero volvió a confiar en él en 2008 confirmándole como ministro del Interior, pero no como vicepresidente, algo que entonces se especuló que era lo que Rubalcaba esperaba.
Ahora confía de nuevo en él para recuperar la confianza de los españoles, especialmente de los votantes socialistas que han dejado claro en las encuestas que querían a Rubalcaba más cerca del Palacio de la Moncloa, la sede del Gobierno de España.
En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre intención de voto y valoración de dirigentes políticos, Rubalcaba era el ministro mejor valorado por la ciudadanía, con una nota de 4,47, en un contexto en el que, eso sí, ninguno de los miembros del Gobierno consiguió el aprobado.
Con esos datos, y con la crisis económica como el desencadenante de este 'descontento popular', Zapatero ha optado por 'sacar al campo' a un 'valor seguro' para poder afrontar el último partido de 2012, un símil futbolístico para un buen aficionado del Real Madrid, que sabe moverse como pocos en el terreno de juego de la prensa.
Su currículum comienza con sus 36 años de militancia en el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con los dos ministerios en la época del entonces presidente, Felipe González, en concreto ministro de Educación y Ciencia y después ministro de la Presidencia del Gobierno y de Relaciones con las Cortes.
También fue el interlocutor socialista en el Gobierno de José María Aznar, del conservador Partido Popular (PP), durante la tregua de ETA de 1998.
Fue nombrado ministro del Interior en la primera remodelación del Gobierno de Zapatero el 7 de abril de 2006, sólo dos semanas después de que ETA hubiera anunciado un alto el fuego permanente.
Rubalcaba se convirtió en una de las personas de confianza de Zapatero que ya, tras la victoria de 2004, le nombró portavoz en el Congreso de los Diputados desde donde pasó al Ministerio del Interior.
Además de convertirse en el "número dos" del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, será también el portavoz el Gobierno, al tiempo que mantiene la cartera de Interior, la que se ocupa de la lucha contra la organización terrorista ETA.
Rubalcaba asume las nuevas tareas como el 'peso pesado' que es, considerado el adversario más difícil al que rebatir en el tú a tú parlamentario, según sus compañeros de las filas socialistas y según reconocen los que no lo son.
Un político con una gran capacidad de negociación, de mano izquierda; una personalidad arrolladora, que ha cautivado incluso de forma evidente a muchas mujeres, que le situaron en la revista Vanity Fair como uno de los más elegantes.
Nacido en el norte de España, en la localidad de Solares (Cantabria), es el hombre que eligió Zapatero para gestionar la tregua de la banda terrorista ETA nada más llegar al poder, aunque en ese empeño trabajaba hace más de quince años.
Zapatero volvió a confiar en él en 2008 confirmándole como ministro del Interior, pero no como vicepresidente, algo que entonces se especuló que era lo que Rubalcaba esperaba.
Ahora confía de nuevo en él para recuperar la confianza de los españoles, especialmente de los votantes socialistas que han dejado claro en las encuestas que querían a Rubalcaba más cerca del Palacio de la Moncloa, la sede del Gobierno de España.
En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre intención de voto y valoración de dirigentes políticos, Rubalcaba era el ministro mejor valorado por la ciudadanía, con una nota de 4,47, en un contexto en el que, eso sí, ninguno de los miembros del Gobierno consiguió el aprobado.
Con esos datos, y con la crisis económica como el desencadenante de este 'descontento popular', Zapatero ha optado por 'sacar al campo' a un 'valor seguro' para poder afrontar el último partido de 2012, un símil futbolístico para un buen aficionado del Real Madrid, que sabe moverse como pocos en el terreno de juego de la prensa.
Su currículum comienza con sus 36 años de militancia en el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con los dos ministerios en la época del entonces presidente, Felipe González, en concreto ministro de Educación y Ciencia y después ministro de la Presidencia del Gobierno y de Relaciones con las Cortes.
También fue el interlocutor socialista en el Gobierno de José María Aznar, del conservador Partido Popular (PP), durante la tregua de ETA de 1998.
Fue nombrado ministro del Interior en la primera remodelación del Gobierno de Zapatero el 7 de abril de 2006, sólo dos semanas después de que ETA hubiera anunciado un alto el fuego permanente.
Rubalcaba se convirtió en una de las personas de confianza de Zapatero que ya, tras la victoria de 2004, le nombró portavoz en el Congreso de los Diputados desde donde pasó al Ministerio del Interior.