El expresidente hondureño Manuel Zelaya recordó hoy en Honduras el segundo aniversario del golpe de Estado que lo derrocó en 2009, enarbolando una nueva bandera política, totalmente opuesta a la del conservador Partido Liberal que en enero de 2006 le llevó al poder.
Zelaya, quien regresó a su país hace un mes después de casi año y medio en el exilio, se trasladó este martes a San Pedro Sula, norte de Honduras, donde tiene previsto encabezar una concentración de su Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), surgido tras su expulsión del poder y del país el 28 de junio de 2009.
La bandera que ahora enarbola Zelaya es la del Frente Amplio de la Resistencia Popular (FARP), cuya constitución propuso el domingo pasado en una asamblea nacional del Frente Nacional en Tegucigalpa.
El subcoordinador del Frente Nacional, Juan Barahona, dijo a Efe que el naciente Frente Amplio surge como un nuevo partido político que en los comicios de noviembre de 2013 irá "en busca del poder".
El Frente Nacional prevé discutir y aprobar los estatutos del nuevo Frente Amplio en una próxima asamblea que se celebrara dentro de un mes, acotó el dirigente de la Resistencia Popular, que exige una Constituyente.
Barahona reiteró que fue un triunfo del Frente Nacional el regreso de Zelaya a Honduras el 28 de mayo pasado, tras 16 meses de exilio en República Dominicana, aunque reconoció que en ese logro ha contribuido el presidente hondureño, Porfirio Lobo.
Zelaya regresó a Honduras a raíz de la firma de un acuerdo con Lobo, con la mediación de Colombia y Venezuela, que además allanó el camino para la reincorporación del país a la Organización de Estados Americanos (OEA), el pasado 1 de junio, de la que fue suspendida tras el golpe de 2009.
El optimismo de Barahona con el nuevo Frente Amplio contrasta con la preocupación de otro dirigente del Frente Nacional, Carlos Reyes, quien dijo a Efe que aparentemente hay una "confusión ideológica" con el surgimiento de la nueva organización, porque "la lucha social y la lucha política están separadas".
"Con el Frente Nacional de Resistencia Popular hemos andado juntos movimientos sociales y movimientos políticos, entonces nos parece que hablar de un Frente Amplio paralelo al Frente Nacional de Resistencia Popular, no es lo mejor", agregó.
El Frente Amplio "no esté bien claro qué es", opinó Reyes, pero resaltó que su surgimiento fue "una decisión mayoritaria de la asamblea" y que, como miembro del Frente Nacional, la respeta.
El cambio de bandera política de Zelaya ha dividido la opinión de algunos miembros del Partido Liberal, que se fracturó entre quienes apoyaron el golpe y quienes lo condenaron, algunos de los cuales se sumaron al Frente Nacional como "liberales en resistencia".
Pero algunos de los "liberales en resistencia" no tienen cabida en el nuevo Frente Amplio, por lo que el precandidato a la presidencia por el Partido Liberal Ángel Edmundo Orellana no le augura mucho futuro al nuevo partido de Zelaya.
Orellana dijo a Efe que la salida del expresidente del Partido Liberal le ha hecho daño a esa institución por el liderazgo que representa, pero aclaró que aún es prematuro medir de cuánto será esa afectación para esa centenaria organización.
Uno de los diputados liberales ante el Parlamento hondureño, Marlon Lara dijo a periodistas que "lo mejor" que ha hecho Zelaya "es definirse", ya que ahora los simpatizantes del Partido Liberal saben a qué atenerse y tendrán que reorganizarse para buscar de nuevo el poder en las urnas dentro de dos años.
Asimismo, el expresidente de facto Roberto Micheletti, también liberal y quien sustituyó a Zelaya tras el golpe, dijo que para su partido es bueno que el derrocado gobernante se haya ido a otro movimiento político.
"Los comunistas que se vayan con los comunistas, los socialistas con el socialismo del siglo XXI, pero al Partido Liberal lo están dejando tranquilo, es una limpieza", enfatizó Micheletti en declaraciones a Radio América en Tegucigalpa.