La búsqueda de los más de 15.000 desaparecidos en Perú debe "humanizarse" y no sólo hacerse desde un punto de vista penal o judicial, afirmaron hoy en Lima responsables del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
El responsable del Programa de Desaparecidos, Rafael Barrantes, explicó en rueda de prensa que hay entre 15.000 y 16.000 personas todavía desaparecidas cuando ya han pasado diez años del fin del llamado "conflicto interno", que enfrentó al Estado con las organizaciones terroristas Sendero Luminoso y MRTA.
Según Barrantes, todos esos desaparecidos están debidamente identificados con nombres y apellidos, y la discrepancia de las cifras se debe a que no se han podido cruzar todas las bases de datos disponibles.
Varón, de entre 25 y 40 años, procedente en casi la mitad de los casos de zonas rurales y quechuahablantes del departamento montañoso de Ayacucho: este es el perfil mayoritario de los desaparecidos en Perú, según el estudio que hizo en su día la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.
Desde que terminaron las hostilidades, se han encontrado restos de 1.200 desaparecidos, y la mitad de ellos han sido identificados y restituidos a sus familiares, recordó Barrantes, quien añadió que "casi todos los meses" hay nuevas restituciones de cuerpos.
Para el CICR, el problema de los desaparecidos es ante todo humano, porque acarrea consecuencias a sus familiares como ansiedad y angustia, dificultades de sustento, problemas para oficializar su estado civil o posibles abusos de personas sin escrúpulos.
Por ello, el programa del CICR insiste en que la búsqueda de los desaparecidos debe tener "objetivos humanitarios", y en este sentido debe darse dignidad a todo el proceso de búsqueda y entrega de restos.
Así, Barrantes puso como ejemplo que su organización ofrece ataúdes blancos para que las familias reciban los cadáveres o restos de sus seres queridos, y se evite así que lleguen en cajas de cartón, como fue el caso en el pasado.
Las investigaciones forenses no deben dirigirse únicamente a buscar pruebas penales, sino dar respuesta a la "necesidad de saber" que tienen las familias, insistió Barrantes.
La coordinación es fluida entre el CICR y los distintos organismos del Estado en la búsqueda de desaparecidos y en la ayuda a sus familias, insistió el responsable, sin aludir a las agrias polémicas que el asunto genera entre los organismos pro derechos humanos y la derecha política o militar de Perú.