Amnistía Internacional (AI) advirtió sobre "la violencia y discriminación" que sufren indígenas del norte de Argentina, sumergidos "en un estado de pobreza y marginalidad escandalosa", agravado por la "débil" acción del Estado, según un documento difundido hoy en Buenos Aires.
El informe "Exigimos respeto. Argentina: los derechos de los pilagá del bañado La Estrella" se centra en una comunidad aborigen de la empobrecida provincia de Formosa, donde sostiene que permanece "vigente" la "histórica explotación" que sufrió ese colectivo.
Asimismo, alerta sobre las consecuencias negativas que trajo a la comunidad de indígenas pilagá en la localidad de El Descanso la construcción de un canal destinado a derivar las aguas de un bañado a una serie de cursos de agua que se extienden a localidades y campos próximos.
"Los canales fueron construidos en tierras de la comunidad, que no fue consultada. Tampoco se respetaron sus derechos a la tierra y a los recursos naturales. Ante el reclamo por las graves violaciones a sus derechos, los pilagá de El Descanso fueron hostigados para que abandonen la lucha", afirma el documento.
Los miembros de la comunidad, formada por unas 130 personas, creen que es evidente que las inundaciones "han aumentado de forma drástica tras la construcción de los canales", según las entrevistas a los indígenas que muestra el informe.
Además, los pilagá aseguraron que, durante la construcción, "las máquinas solían pisar sus cementerios" y que el canal derivó en la disminución de recursos.
"Para los habitantes de El Descanso la imagen de miles de peces muertos es una clara evidencia de que, en el diseño de las obras, no han sido tenidos en cuenta los graves perjuicios a su comunidad", detalla el informe.
AI considera que esta situación forma parte de la discriminación y explotación que históricamente sufrieron los indígenas en Argentina, donde hay unas 30 comunidades que reúnen a unas 600.000 personas, según cifras oficiales, aunque entidades sociales creen que pueden llegar a los tres millones.
Afirma, además, que numerosos indígenas se vieron forzados a renunciar a sus nombres originarios ya que, al recibir su documento de identidad, "los funcionarios desechaban con desprecio sus nombres tradicionales poniéndoles nuevos nombres a su acomodo".
"El racismo tomó forma de burla al darles nombres de cantantes como (el fallecido cantante) Carlos Gardel o (el músico, Ramón) 'Palito' Ortega, atribuir a hombres nombres de mujeres, cambiar apellidos por nombres y nombres por apellidos y asignar apellidos diferentes para hermanos de sangre", describe.
También recuerda las denuncias de aborígenes en las elecciones de los últimos años sobre la sustracción de documentos, secuestros en víspera de comicios y la compra de votos a cambio de frazadas, ladrillos o mercadería.
Argentina incumple "con las expectativas que sus compromisos internacionales exigen. La respuesta del Estado argentino a los legítimos reclamos de los pueblos indígenas es débil e inconsistente", advierte el documento.
Juana Segundo, una de las integrantes de la comunidad, aseguró que el Gobierno no quiere "escuchar" a los aborígenes, por lo que muchas veces se sienten "solos", como si no fueran "argentinos".
"Estas violaciones a los derechos son resultados de decisiones, acciones y omisiones de las que el Estado argentino es responsable. Esto se debe revertir. Sólo hace falta voluntad política", puntualiza el informe de AI.