El presidente peruano, Alan García, inauguró hoy la planta Pampa Melchorita de licuefacción de gas, la más cara de la historia del Perú, y que permitirá exportar gas al exterior, si bien aún no hay fecha para los primeros envíos.
Melchorita, en la costa del Pacífico, 170 kilómetros al sur de Lima, ha supuesto una inversión récord de 3.800 millones de dólares por el consorcio Perú LNG, que lidera la compañía Hunt Oil y donde la española Repsol, cuyo presidente, Antoni Brufau, estuvo entre los invitados, tiene un 20 por ciento de acciones.
El proyecto Melchorita comprende la propia planta de licuefacción, un gasoducto de 408 kilómetros de largo desde los yacimientos de Camisea, al sureste de Perú, y una terminal marítima de 1,5 kilómetros.
En los próximos 18 años hay comprometidos para la exportación 4,2 trillones de pies cúbicos (medida americana, que es la utilizada en el mercado del gas), lo que va a demandar una inversión de 7.000 millones de dólares en los próximos tres años en industrias vinculadas al gas.
El Partido Nacionalista Peruano va a presentar hoy una denuncia constitucional contra el ministro de Energía, Pedro Sánchez, por permitir el comienzo de las exportaciones de gas de Camisea a México cuando aún no está satisfecha la demanda interna en el país.
La legisladora nacionalista Marisol Espinoza afirmó que el ministro, al igual que el presidente García están "traicionando a la patria, pues no se está garantizando el gas para los peruanos, y se prefiere regalar a precios ínfimos a otros países".
No es el único movimiento contrario a la exportación gasística, ya que cuatro "frentes de defensa" de sendas regiones del sur del país (Arequipa, Moquegua, Puno y Cuzco) han convocado dos jornadas de paro, el 17 y 18 de junio, en protesta por la venta del gas peruano.
La controversia es debida a la polémica sobre el volumen de gas existente en el rico yacimiento de Camisea, en la región sureña de Cuzco, en particular por las diferentes interpretaciones sobre las "reservas probadas" de gas, sobre las que discrepan incluso los economistas.
Ante estos temores, Alan García dijo una y otra vez en la ceremonia que no hay el menor problema de desabastecimiento: "hay suficiente gas para alimentar el mercado nacional por los próximos decenios, y además alimentar al mercado mundial".
El presidente subrayó las "certezas científicas" sobre las reservas, y recordó que el mercado interno hasta el momento solo ha consumido 0,3 trillones de pies cúbicos, lo cual es una cantidad mínima ante los "15 trillones o más ya comprobados en el Perú".
Además, el jefe de Estado recordó que Perú por sí solo no habría podido sacar adelante la planta de Melchorita, lo que justifica la llamada a inversores extranjeros y los consecuentes compromisos de exportación.
La planta de licuefacción de Melchorita es la primera de Sudamérica
La planta de licuefacción de gas natural de Pampa Melchorita, inaugurada hoy en Perú, es la primera en América del Sur y tiene capacidad de procesar 620 millones de pies cúbicos diarios de gas con la meta de exportar 4,2 trillones de pies cúbicos (medida americana, usada en el sector) en los próximos 18 años.
El complejo gasístico levantado en cuatro años por el consorcio Perú LNG comprende la planta, un terminal marítimo y un gasoducto de 408 kilómetros que cruza los Andes y llega hasta la costa del océano Pacífico, en una zona desértica entre las regiones de Lima e Ica.
El desarrollo del gas natural en Perú estuvo largamente postergado y hace menos de cinco años que abastece de manera doméstica e industrial al mercado interno.
Durante el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) se dio el visto bueno a las posibilidades de exportación del recurso y con ello llegaron las inversiones que han permitido la construcción de la planta, el terminal y el gasoducto por 3.800 millones de dólares, la inversión privada más alta registrada en Perú.
Las empresas comprometidas en la obra son la estadounidense Hunt Oil (con 50 por ciento de participación), la española Repsol (20 por ciento), la surcoreana SK Energy (20 por ciento) y la japonesa Marubeni (10 por ciento).
Repsol estará a cargo de la comercialización de toda la producción de la planta y su exportación a México, específicamente hacia el puerto de Manzanillo, por un valor de 15.000 millones de dólares, precisó la empresa.
El presidente peruano, Alan García, dijo en la ceremonia de inauguración que el mercado local sólo ha utilizado 0,3 trillones de pies cúbicos (TCF) del recurso desde su puesta en producción, y que la exportación sólo representará 4,2 TCF de los más de 15 TCF de reservas probadas que hay en el país.
El gobierno detalló que la puesta en operación de la planta generará más de 1.000 millones de dólares anuales por exportación, 310 millones de dólares al año en impuestos y regalías para el Estado.
La planta de licuefacción de gas natural se levantó en un terreno desértico de 521 hectáreas de extensión, a 170 kilómetros al sur de Lima, donde se reducirá el volumen del gas unas 600 veces para convertirlo a su estado líquido, tras un proceso de purificación y enfriamiento.
El gas natural llega a la planta desde el lote 56 del yacimiento de Camisea, en la región andina de Cuzco, e ingresa al nuevo gasoducto de 408 kilómetros de largo construido por el consorcio a la altura de la zona de Chiquintirca, en la región de Ayacucho, rumbo a Pampa Melchorita.
Una vez en la costa, el complejo energético tiene una unidad de recepción del gas de alimentación que tiene la capacidad de separar y almacenar cualquier líquido que permanezca en la tubería de suministro.
También cuenta con una unidad de extracción del óxido de carbono y agua, elementos que podrían bloquear el proceso de purificación, y unidades de deshidratación y absorción de metales, que reducen el volumen del gas y eliminan el agua que podría obstruir la licuefacción criogénica.
Igualmente, la planta cuenta con instalaciones de refrigeración y licuefacción que permiten que el gas natural ingrese a los dos tanques de almacenamiento, que tienen una capacidad de 130.000 metros cúbicos, a una temperatura de 163 grados celsius bajo cero.
Una vez convertido en líquido, el gas natural será embarcado en buques metaneros que atracarán en el muelle de carga, construido igualmente por el consorcio Perú LNG.
El acceso a la planta desde el mar tiene un puente de caballetes de 1,4 kilómetros de largo que se extiende perpendicularmente hasta la plataforma de carga. Además, se levantó un rompeolas de 800 metros de largo y un canal de navegación de 18 metros de profundidad para el ingreso de buques de más de 90.000 metros cúbicos de capacidad.
Los atracaderos y brazos de carga para los buques están sobre una plataforma de 30 metros cuadrados, y a 90 metros de distancia se encuentra un muelle de servicio para que las naves se puedan abastecer de combustible.