El presidente peruano, Alan García, recibió hoy en Lima a su homólogo uruguayo, José Mujica, en la primera visita de un mandatario uruguayo a Perú en 25 años, y ambos presidieron la firma de varios acuerdos de cooperación.
Al llegar al Palacio de Gobierno, Mujica fue recibido con un afectuoso abrazo por García, que le dijo "Te queremos, viejo lobo", antes de pasar a una reunión que duró cerca de una hora.
A su término, los dos jefes de Estado firmaron una declaración conjunta y presidieron una ceremonia en la que sus ministros suscribieron varios acuerdos en materia portuaria, de salud, sobre asuntos migratorios y de cooperación en el área académica y diplomática.
Tras ese acto, los dos presidentes intercambiaron palabras muy afectuosas, comenzando por Alan García, que alabó al "luchador por la democracia y la justicia social, todo un referente en América Latina".
El presidente peruano dijo que habían mantenido "un intercambio espiritual", lo que no les impidió hablar de comercio, de conectividad aérea y de futura cooperación entre los puertos de El Callao y de Montevideo.
Además, García, que dentro de seis meses termina su mandato presidencial, pidió a Mujica que "levante la bandera de la paz y el desarme en los países de Sudamérica", en referencia a la iniciativa peruana de promover el desarme en el continente sudamericano.
En su réplica, Mujica, como siempre sin corbata, dio muestras de humildad: "No merezco tanto ruido, se asustan las palomas en esta plaza tan imponente", bromeó, en referencia a la Plaza de Armas limeña donde "están pedazos de nuestras cicatrices, glorias, frustraciones y dolores de la gran Patria que aún está por hacerse".
El mandatario uruguayo dijo que su país y Perú deben mejorar su relación, e invitó a su "pequeño país acogedor, casi vacío, con una tierra muy fértil" a los peruanos que allí se quieran instalar.
Mujica precisó que es hora de que Perú envíe a Uruguay a empresarios o gente "para vivir", y no solo "marineros de tercera explotados en barcos asiáticos" o muchachas de servicio "que tienen fama de honradas y dóciles".
Tras la ceremonia, el mandatario uruguayo se trasladó a la Cámara de Comercio de Lima, dejando clara la clara vocación comercial de su viaje, y más tarde tiene prevista una apretada agenda con visitas al Congreso y la Municipalidad de Lima, más una recepción a la colonia uruguaya en Perú y una ceremonia de condecoración en el Palacio de Gobierno y una cena oficial.