El alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, defendió hoy la compra de pistolas que descargan electricidad para equipar a la nueva Policía Metropolitana de la capital argentina y consideró que hay "demasiado prejuicio" en las críticas que desató la operación.
"No estamos improvisando, sino que estamos trayendo tecnología de avanzada que se usa en otras partes del mundo, y la probaremos a ver cómo la introducimos, siempre en favor de disuadir, salvar vidas y que la violencia sea la menor posible, protegiendo a nuestros policías", sostuvo Macri en una rueda de prensa.
La adquisición de cinco armas Taser X 26 desató una controversia por el rechazo de la oposición política, que consideró estas armas como un "método de tortura" y presentó un escrito al Ejecutivo porteño para que brinde detalles sobre la compra, publicada esta semana en el Boletín Oficial.
"Vamos a probarlas y la verdad es que hay demasiado prejuicio y opinión superficial" en torno a la adquisición, señaló el alcalde en el barrio porteño de Retiro.
Diputados alineados al Gobierno de Cristina Fernández y de la fuerza de centro-izquierda Proyecto Sur manifestaron su "profunda preocupación" por la adquisición de estas armas "fuertemente cuestionadas por el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y Amnistía Internacional".
Los legisladores opositores solicitaron a la Alcaldía informes sobre el asunto, al considerar que las armas son "picanas eléctricas portátiles", el mismo elemento con el que represores de la última dictadura militar argentina (1976-1983) torturaron a detenidos en prisiones clandestinas.
"Cualquier recomendación tanto de las Naciones Unidas como de Amnistía se tiene en cuenta en cuanto a la mala utilización de este tipo de elementos", afirmó el ministro de Seguridad y Justicia porteño, Guillermo Montenegro, en la rueda de prensa.
"Una pistola 9 milímetros también es letal, una cucharita también es letal, la mala utilización de este tipo de elementos puede ser letal y hay que controlar el uso de ese tipo de armas", añadió Montenegro, quien anunció que la Policía Metropolitana estará en la calle en unos diez días.
Esta no es la primera polémica que afronta Macri, líder de la coalición conservadora Propuesta Republicana, desde que creó una fuerza de seguridad al fracasar en el intento de que el Gobierno traspasara parte de la dotación de la Policía Federal a la órbita de la Alcaldía porteña con sus fondos correspondientes, que rondan unos 250 millones de dólares anuales.
La Policía Metropolitana se vio envuelta en los últimos meses en un escándalo de espionaje que sacudió a la Alcaldía y derivó en la detención y procesamiento por parte de la justicia del ex jefe de la nueva fuerza Jorge "Fino" Palacios y el antiguo agente de la Policía Federal Ciro James.