Durante los meses de octubre y noviembre, los cielos de la capital panameña se convierten en el escenario de uno de los fenómenos naturales más impresionantes del planeta: el paso masivo de aves migratorias que viajan desde Norteamérica hacia sus áreas de invernada en Sudamérica.
Bandadas multitudinarias, compuestas principalmente por aves rapaces, playeras y cantoras, sobrevuelan la Ciudad de Panamá aprovechando la posición geográfica estratégica del istmo como un "cuello de botella" natural y puente biológico.
Este paso anual atrae la atención de observadores de aves, científicos y ciudadanos, quienes contemplan el cruce de millones de ejemplares que avanzan en extensas formaciones aéreas.
Especialistas señalan que las corrientes de aire cálido que se forman sobre la capital facilitan el planeo de especies como el gavilán de Swainson, el gavilán alas anchas y el aura gallipavo, permitiéndoles ahorrar energía en su trayecto de miles de kilómetros.
El espectáculo natural reafirma la importancia de Panamá en la conservación de la biodiversidad y en la protección de las rutas migratorias del hemisferio.