El bailaor de flamenco Antonio Canales presenta mañana en Caracas "La Casa de Bernarda Alba", en un espectáculo que pretende, afirma el artista, "dar ese grito al mundo de decir no a la represión, no a vivir bajo el mando del látigo".
En una entrevista con Efe, Canales señaló, al comentar las representaciones de este viernes y el sábado en el teatro caraqueño Teresa Carreño, que "Bernarda es un verdadero diablo" y esta obra es importante por el mensaje contra un mundo "fascista, malo y donde el matriarcado impera".
En la obra las mujeres que inicialmente pensó Lorca son suplantadas por hombres.
"Lluis Pasqual -el director de escena- me dijo que hiciésemos algo distinto. Todas llevan barba. Todos somos hombres-hembras", señaló Canales, que presentará conjuntamente el espectáculo Flamenco Puro.
"El flamenco con la falda pesa y no estamos habituados. Se trataba de sacar a la chica que llevamos dentro. La matriz que no tenemos. La forma de mirar. Estar con los pendientes. Ser una chica sin serlo", puntualizó el bailaor y coreógrafo.
Los celos son un tema importante en la obra teatral. "Un relío", según Canales.
Diez años hace que la interpretó por primera vez y, dice, no ha variado "nada".
"Es cerrada. Ahora soy mucho más Bernarda. Tengo diez años más. Soy más Bernardona", matizó.
Para el bailaor no existe "nada" de Bernarda Alba en él. Pero las 800 actuaciones que realizó hace 10 años de este montaje le "consumieron".
"Tuve que parar porque me iba a volver loco. Me mata. La haré este año y el próximo y la dejaré durante un tiempo", afirmó.
La segunda parte del espectáculo de estos dos próximos días se llama Flamenco Puro, y en ella introduce a un nuevo bailaor Amador Rojas.
Canales cuenta con una escuela con 300 niños en Madrid y otra en las Islas Canarias.
"Estar atentos porque puede ser que dirija el Ballet Nacional. Estoy en la criba. Siempre me ha gustado la docencia. Enseñar", declaró.
No es la primera vez que el artista viene a la capital venezolana. "Me gusta Caracas de todas formas y a cualquier hora. Es un monumento dentro de una selva. Una inmensidad", manifestó.
"El público es muy caluroso, con mucho sentimiento, muy culto y cuando vine hace 30 años ya era una maravilla", añadió.
Sobre el ambiente político, el bailaor manifestó: "De política no entiendo. Me sudan las pelotas. Los artistas somos más importantes que los políticos. Qué sería de ellos sin nosotros".