El intrincado proceso electoral de Argentina rumbo a las presidenciales de octubre comenzará el domingo próximo con la elección de gobernador de la provincia de Catamarca (norte), en manos de opositores al Gobierno de Cristina Fernández, quien mantiene silencio sobre si optará a la reelección.
Además de Catamarca, nueve provincias han decidido celebrar comicios locales antes de los presidenciales, mientras que también es una incógnita cómo será el proceso en la capital argentina, segundo distrito electoral del país.
Otra docena de provincias, entre ellas la de Buenos Aires, en manos del oficialismo y el mayor distrito electoral del país, harán coincidir sus comicios con los del 23 de octubre, cuando además de elegirse al jefe del Estado se renovará el Parlamento.
La provincia de Tucumán (norte), gobernada por el oficialismo, es el otro distrito que no ha definido cómo será su proceso electoral en momentos en que las principales fuerzas políticas de la oposición ya se han lanzado a definir sus candidaturas en todo el país.
En Catamarca, el gobernador, Eduardo Brizuela del Moral, buscará el domingo próximo su tercer mandato consecutivo al frente de una alianza opositora al Gobierno de Fernández, quien ha dado su apoyo a la candidatura de Lucía Corpacci, ex vicegobernadora.
En vista de la probable reelección de Brizuela del Moral, la expectación se centra en ver si la candidata de Fernández logra un número significativo de votos en momentos en que las encuestas marcan que la jefa del Estado goza de una popularidad mayor que los líderes de la oposición.
Las encuestas marcan que Cristina Fernández tiene una amplia ventaja en intención de voto frente a Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido ex presidente Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical, segunda fuerza parlamentaria, y del conservador Mauricio Macri, actual alcalde de Buenos Aires.
Tampoco reciben mayor apoyo popular el ex presidente Eduardo Duhalde (2002-2003), acérrimo rival del Gobierno, quien luchará por ser candidato presidencial de los peronistas disidentes.
Uno de los retos para el peronista Frente para la Victoria de Fernández es ganar la gobernación de la provincia de Santa Fe, cuarto distrito electoral del país, en manos del socialismo desde la década pasada, cuyas elecciones locales están previstas para el 24 de julio.
También afronta el desafío de mantener la gobernación de Mendoza, quinto distrito electoral más importante del país, cuyas elecciones coincidirán con las presidenciales.
En la provincia de Córdoba, tercer distrito electoral, en manos del peronista Juan Schiaretti, un neutral en las disputas dentro del partido, habrá elecciones locales anticipadas en fecha a definir con cuatro candidatos a la gobernación, dos de ellos antiguos aliados de Fernández que luego marcaron distancia con la mandataria.
Sin embargo, el peronista José Manuel De la Sota ha comenzado a reanudar su alianza con Fernández en su carrera por regresar a la gobernación de Córdoba, que ya ejerció entre 1999 y 2007.
Mientras, el proceso electoral en Buenos Aires se ha visto complicado por las disputas y especulaciones políticas en vista de que este año se elegirá por primera vez a representantes de las quince comunas en las que se dividió la capital argentina, de 200 kilómetros cuadrados de extensión y 2,9 millones de habitantes.
El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, sorprendió la semana pasada al anunciar que tal como están las cosas anticipará las elecciones locales, lo contrario a lo que había propuesto a la Legislatura comunal, que desde tiempo debate sin dirimir este asunto.
Mientras la conservadora Propuesta Republicana de Macri decide el candidato a su sucesión, el alcalde busca aliados con peronistas disidentes, como el diputado Francisco de Narváez, quien aparece como el más fuerte candidato opositor a la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, apunta a la reelección luego de haber limado asperezas con el Gobierno de Fernández, que le ha criticado su política para combatir la inseguridad ciudadana.
El proceso electoral de Argentina puede concluir el 20 de noviembre, en una segunda vuelta de las presidenciales en caso de que ningún candidato haya logrado más del 40 por ciento de los votos con diez puntos de ventaja sobre el segundo.