El congreso anual del Partido Conservador de David Cameron dio comienzo hoy en Manchester (al norte de Inglaterra) con la economía como asunto primordial.
La formación liderada por el primer ministro Cameron afronta esta conferencia anual de cinco días con su popularidad casi intacta después de poco más de un año al frente del Ejecutivo de coalición con los liberaldemócratas, según se desprende de los últimos sondeos de opinión.
El principal desafío al que se enfrenta el Ejecutivo de Cameron, quien pronunciará su esperado discurso el próximo miércoles, es conseguir reducir el fuerte déficit que sufre el país.
Dada la relevancia que tiene este año la situación económica existe una gran expectación sobre el discurso del ministro británico de Finanzas, George Osborne, programado para este lunes.
Ayer, un veterano diputado conservador y presidente de la comisión del Tesoro de la Cámara de los Comunes, Andrew Tyrie, criticó duramente los planes de crecimiento económico adoptados por el Gobierno por considerarlos "incoherentes e inconsistentes".
Según Tyrie, el Ejecutivo de coalición tiene por delante "un largo camino por recorrer" hasta llegar a una estrategia coherente con la que asegurar un mejor rendimiento económico a largo plazo.
La formación tory también se enfrenta en estos momentos a un aumento del euroescepticimo, avivado por la crisis de la deuda que sacude la zona euro, así como las críticas a sus políticas ante el estancamiento del crecimiento económico pese a las duras medidas de austeridad que aplica el Gobierno, con fuertes recortes en el gasto público.