Un total de diez personas fallecieron durante el 2008 en Nicaragua por la mordedura de serpientes, nueve más de los que murieron por esa misma causa en el 2007, informó hoy el Ministerio de Salud (Minsa).
El director de Toxicología del Minsa, Jesús Marín, señaló a la prensa que el año pasado fueron mordidas por serpientes entre 600 y 700 personas, incluidas las diez que perdieron la vida.
"La mayoría de estos fallecimientos ocurrió porque los afectados buscaron atención médica tardía", explicó el funcionario.
En 2007 fueron mordidos por serpientes 627 personas y una murió por esa causa, mientras en 2006 fueron mordidos por víboras 643 personas y nueve perdieron la vida, según cifras oficiales.
El director de Toxicología del Minsa anotó que la mayor cantidad de mordidos de serpientes se registran en las provincias de Río San Juan (fronterizo con Costa Rica), Boaco y Chonatales (centro), Jinotega y Matagalpa (norte) y en las Regiones Autónomas del Caribe nicaragüense.
Indicó que en Nicaragua existen dos tipos de serpientes: las "viperidaes", de gran tamaño y su mordedura provoca dolor intenso en el lugar de la herida, inflamación, piel morada y sangrado, y pueden ocasionar rápidamente la muerte.
Pertenecen a este grupo: la cascabel, barba amarilla, terciopelo y mata buey.
El segundo grupo de serpientes son las "elapidaes" y pertenecen a ese grupo las corales, que son pequeñas con anillos completos que cubren el cuerpo de color rojo, amarillo, negro o rojo y negro, precisó.
El veneno afecta el sistema neurológico y el paciente presenta visión doble, caída de los párpados, salivación, dolor en el sitio de la mordedura y parálisis de los músculos respiratorios que pueden llevar a la muerte, añadió.