El trágico incendio del autobús 8B-06 de la ruta Mano de Piedra–Corredor Norte, ocurrido el 23 de octubre de 2006 en la avenida Martín Sosa (sector de La Cresta), sigue siendo uno de los episodios más dolorosos en la historia reciente de Panamá.
La tragedia, en la que 18 pasajeros murieron calcinados, vuelve al centro del debate público debido a los cuestionamientos sobre la falta de justicia integral en los tribunales locales.
El jurista Víctor Martínez, representante legal de familiares de las víctimas y sobrevivientes, reiteró que la fiscal del caso, Zuleyka Moore no profundizó, según él, en las verdaderas causas técnicas del incendio ni atribuyó responsabilidades a las empresas fabricantes y distribuidoras de la unidad.
Cuestionamientos a la fiscalía y peritajes desatendidos
En Panamá, los procesos penales concluyeron únicamente con la condena del conductor del vehículo y del propietario de la concesión. No obstante, Martínez enfatizó que la fiscal primera del caso, Zuleyka Moore, desestimó observaciones críticas formuladas por los propios peritos del Ministerio Público, incluyendo expertos químicos de la antigua Policía Técnica Judicial (PTJ) e ingenieros eléctricos de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP).
"La fiscal primera Zuleyka Moore no practicó una serie de diligencias que le habíamos anunciado. Los químicos de la PTJ y el perito de la UTP hicieron la observación de que había un gas refrigerante que fue el detonante, entre otros factores, y que ese gas estaba prohibido para su uso en los Estados Unidos", sostuvo el abogado en Nex Noticias.
Martínez detalló que la empresa distribuidora del autobús alegó que la unidad cumplía con la reglamentación internacional; sin embargo, la investigación en Panamá no profundizó en por qué el vehículo utilizaba componentes restringidos en el mercado norteamericano, un aspecto que sí fue valorado en las demandas promovidas posteriormente en tribunales de EE. UU.
Libro a beneficio de la Sala de Quemados del Hospital del Niño
Como parte de los esfuerzos por mantener la memoria histórica y apoyar a la infancia afectada por quemaduras graves, se anunció la presentación del libro "Crónica de una tragedia anunciada".
Los fondos recaudados por la venta de la publicación serán donados en su totalidad a la Sala de Quemados del Hospital del Niño Dr. José Renán Esquivel, infraestructura de salud que atendió a sobrevivientes del incendio y que atiende a diario a niños víctimas de este tipo de traumatismos en todo el país.