Autobús**A ocho meses del trágico 23 de octubre del 2006, en que 18 panameños ofrendaron su vida a bordo de un bus de servicio público que no reunía las condiciones de seguridad, nada parece haber cambiado.
TRANSPORTISTAS**Los dueños del caos en la ciudad de Panamá, se han salido con la suya y han logrado doblegar a las autoridades una vez más, a pesar del apoyo brindado por la ciudadanía y usuarios.
Irresponsabilidad**Que el Banco Nacional de Panamá le esté exigiendo al propietario de un bus similar al incendiado, que lo ponga a circular y a montar pasajeros, raya en lo surrealista. Ojalá y no haya más muertos inocentes que lamentar.