Autoridades del Gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se reunieron hoy con las oficialistas y opositoras que tienen a su cargo Gobiernos regionales y municipales para trazar estrategias conjuntas y coordinadas de combate al hampa.
Chávez pidió la celebración de la sesión extraordinaria del Consejo Federal de Gobierno que aglutina a esas autoridades cuando el mes pasado efectuó en el Parlamento un balance de su gestión durante 2010 y admitió que el problema es uno de los principales de su país.
La criminalidad y otras variables de la inseguridad ciudadana figuran, efectivamente, como el principal problema de Venezuela, según todas las encuestas, y por lo mismo debe ser afrontado "por todos y conjuntamente", subrayó hoy el vicepresidente de Venezuela, Elías Jaua, al instalar la sesión del Consejo Federal.
La peor cara de la criminalidad se expresa en los homicidios, cuya tasa nacional es de 48 por cada 100.000 habitantes.
El ministro del Interior, Tarek El Aissami, reconoció el pasado 8 de febrero, asimismo ante el Parlamento, que esa tasa "está por encima de la media de América Latina", pero negó que fuera de 75 por cada 100.000 habitantes, como lo asegura la oposición a Chávez.
El Aissami reveló esa tasa luego de que el diputado opositor William Barrientos reclama ese día su dimisión "por incapaz".
Barrientos reveló entonces que, con la ayuda de un ingeniero y el dueño de una funeraria, había calculado que poniendo en línea recta los ataúdes de los 155.000 muertos del hampa en los doce años de gestión de Chávez se requeriría de 310,5 kilómetros, lo que le valió el calificativo de "amante de la necrofilia".
"El Gobierno es el primer responsable de combatir la criminalidad, pero corresponsables somos todos", remarcó hoy Jaua que llamó a los cuerpos policiales a cargo de alcaldes y gobernadores a afrontar el problema sin violar los derechos humanos.
En ese contexto, Jaua informó que mañana serán sepultados 76 de las miles de víctimas -3.000 según fuentes periodísticas- que dejó la represión militar y policial del 27 y 28 de febrero de 1989, correspondientes a cuerpos que recientemente fueron identificados individualmente tras ser retirados de fosas comunes.
Se trata de víctimas del llamado "Caracazo", como se conoce la masiva protesta popular sofocada a tiros que se produjo hace 22 años en la capital de Venezuela y sus alrededores en rechazo a un alza general de precios y tarifas decretada por el presidente de la época, Carlos Andrés Pérez, recientemente fallecido.
"Pretendemos que el pueblo nunca olvide aquella masacre, la cual marcó el comienzo de las transformaciones en el país", agregó Jaua en alusión a que Chávez tiene al "Caracazo" entre los principales sucesos previos a su asunción presidencial, en febrero de 1999.