El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, condenó hoy la escalada de la violencia que se vive en la provincia de Kordofán del Sur, limítrofe entre el norte y el sur de Sudán, y pidió a las partes el cese "inmediato" de unas hostilidades que han puesto en peligro al personal de la ONU.
"El secretario general está profundamente preocupado por el deterioro de la situación de la seguridad y la escalada de los enfrentamientos Kordofán del Sur, que han causado la muerte de muchos civiles y el desplazamiento de decenas de miles de personas", indicó el portavoz de la ONU, Martin Nesirky, en un comunicado de prensa.
Ban pidió a las partes que permitan "el acceso incondicional por aire y tierra a todos los puntos de Kordofán del Sur" a los "cascos azules" que están en Sudán y al personal humanitario "para que puedan asistir de urgencia a la población afectada por la violencia y para asegurar la protección y seguridad del personal de la ONU".
Según el máximo responsable de la ONU, las personas que trabajan para el organismo están "en peligro" ante la escalada de la violencia en la que es la única provincia del norte de Sudán que posee yacimientos de petróleo.
Ban se mostró esperanzado, en el mismo comunicado, en que las partes alcancen un acuerdo "lo antes posible" y agradeció la intermediación de la Unión Africana (UA) para "ayudar a las partes a resolver sus diferencias a través de medios políticos pacíficos".
Las tropas de norte de Sudán combaten desde hace diez días en Kordofan del Sur contra grupos armados aliados de la región autónoma del sur, que declarará su independencia el próximo 9 de julio.
El Movimiento Popular de Liberación de Sudán, que gobierna en el sur, ha acusado al Ejército del norte de encender la chispa del conflicto en Kordofan del Sur cuando intentó desarmar a esos milicianos, la mayoría pertenecientes a la zona de las montañas de Nuba.
La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) reveló hoy que al menos 64 personas han muerto y decenas de miles se han desplazado desde el pasado día 5 en esa provincia sudanesa debido a los bombardeos aéreos.
En un informe difundido en Jartum, la OCHA señala que "unas 60.000 personas han huido y que otras muchas se esconden en las montañas" por la violencia en esa provincia rica en petróleo y limítrofe entre el norte y el sur de Sudán.
La agencia de la ONU subraya que "hay informaciones de asesinatos de carácter étnico que tienen como objetivo personas pertenecientes a diferentes grupos" y apunta que también hay saqueos de bienes que impiden el retorno de los habitantes a las aldeas.
Por su parte, la subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, pidió también en un comunicado que se permita "de manera inmediata e incondicional" la libertad de movimiento en la región para las organizaciones humanitarias que deben prestar ayuda a la población afectada por los enfrentamientos.
"Pido a todas las partes que eviten atacar a la población civil con técnicas indiscriminadas y que respeten y protejan a los civiles de acuerdo con las leyes humanitarias internacionales", añadió Amos.