El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, visitará Haití el domingo para evaluar la situación del país antillano dos meses después del sismo de 7,0 grados en la escala de Ritchter que causó unos 217.000 muertos.
Ban "viajará a Haití el domingo y se reunirá con el presidente (René) Préval y el primer ministro (Jean-Max) Bellerive. El secretario general realizará una evaluación de la situación del país sobre el terreno", anunció hoy el portavoz de la ONU, Martin Nesirky.
Se trata de la segunda visita que el máximo responsable de la ONU realiza a Haití, donde acudió unos días después del devastador terremoto del 12 de enero, que dejó a 1,2 millones de personas sin hogar.
El secretario general de las Naciones Unidas, además de entrevistarse con Préval y Bellerive, visitará también al personal de la Misión de Estabilización de la ONU (Minustah) y al contingente militar estadounidense en el país caribeño.
"Los haitianos siguen sufriendo las consecuencias del terremoto", señaló el portavoz de Ban, que el próximo 31 de marzo presidirá en las Naciones Unidas la conferencia internacional de donantes que se celebrará para movilizar los máximos recursos posibles de cara a contribuir la recuperación del país antillano a largo plazo.
Ban tendrá la oportunidad de preparar con las autoridades haitianas esa reunión multilateral, en la que está previsto que Haití presente su visión de lo que necesita y cómo la comunidad internacional le puede ayudar.
En febrero pasado, la ONU estimó en 1.441 millones de dólares las necesidades del país caribeño para la asistencia inmediata y su recuperación, y de esa cantidad ya ha recibido más de 600 millones.
El pasado 15 de enero, tres días después de esa catástrofe, la ONU realizó su primera petición a la comunidad internacional por 572 millones de dólares y un mes después un llamamiento suplementario pidió totalizar la cifra en 1.441 millones.
La ONU estima que las necesidades de la nación caribeña son muy grandes, por lo que se requieren contribuciones urgentes para refugios, alimentos y sanidad, sobre todo ahora que la temporada de lluvias ha comenzado y se aproxima la de huracanes.
Para contribuir a la reconstrucción del país y que los haitianos tuvieran algunos ingresos, el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) puso en marcha la iniciativa "salarios por trabajo", del que se han beneficiado ya unos 70.000 haitianos que ganan cinco dólares por jornada ayudando en el desescombro de infraestructuras dañadas.
Dos meses después del terremoto, algunos analistas consideran que aún es escasa la asistencia prestada a Haití, que antes de esa catástrofe natural ya era el país americano más pobre, pues todavía hay zonas del país afectadas que no han recibido la ayuda internacional.
Uno de los problemas que la ONU tiene que resolver es su reubicación en Puerto Príncipe, ya que sus oficinas centrales, ubicadas antes del sismo en el hotel Christopher de la capital, quedaron derruidas y en la catástrofe perdieron la vida 101 de sus empleados, incluidos el responsable de la Minustah, Hedi Annabi, y su adjunto, Luiz Carlos Da Costa.
Nersirky señaló que el secretario general de la ONU abordará ese asunto con las autoridades haitianas.
El diario New York Times señala hoy en uno de sus editoriales que Préval y Bellerive no disponen aún de unas oficinas, ya que el palacio presidencial quedó destruido en el sismo, y denunció la escasa visibilidad del gobernante haitiano en su país.
Ese periódico critica desde sus páginas de opinión que "los esfuerzos hechos hasta ahora no han sido suficientes" para ayudar en la reconstrucción del país caribeño y recuerda un informe de la organización no gubernamental con base en Washington Refugees International, que denuncia la falta de coordinación y la ausencia de haitianos en algunas reuniones de la ONU.