Bochy y Washington, dos pilotos que acertaron con sus decisiones y filosofía


La llegada de los Gigantes de San Francisco y los Vigilantes de Texas a la Serie Mundial no ha sido producto de la casualidad o la buena suerte sino todo lo contrario de las decisiones acertadas de los pilotos Bruce Bochy y Ron Washington que siempre superaron a las de sus rivales.


Como todo un ajedrecista, Bochy desde que dejó a los Padres de San Diego para trasladarse a San Francisco, no paró de hacer maniobras para acoplar a los Gigantes en su ruta hacia la Serie Mundial.


Pero fue a partir del primer juego de la serie de división contra los Bravos de Atlanta hasta la obtención del título de la Liga Nacional la noche del sábado en Filadelfia ante los Filis, que los movimientos que hizo siempre fueron los correctos.

 

La mejor demostración de que sabía perfectamente lo que quería conseguir con su plantilla quedó demostrado en los tres dobles cambios que realizó en el cuarto juego contra los Filis.


Parece que todos los encuentros reñidos que jugaron los Gigantes esta temporada fueron buenos no sólo para los jugadores, sino también para Bochy.


Ahora Bochy, de 55 años, y los Gigantes tienen una oportunidad de ganar todo, algo que la franquicia no ha logrado desde que se mudó al oeste en 1958.

 

Sin embargo, Bochy también se va a encontrar a partir de esta noche en el AT&T Park, de San Francisco, con un equipo como los Vigilantes, en los que Washington les ha dotado de un espíritu luchador y juego agresivo que sorprendió hasta los actuales campeones de la Serie Mundial, los Yanquis de Nueva York.


Bochy soportó su cuota de fracasos en la fase final en el pasado y quizás por eso mismo ahora ha sabido ya entender donde había cometido los errores claves.


El piloto de los Gigantes había experimentado poco éxito en esta parte de la campaña hasta ahora, en su cuarto año con el equipo. Bochy perdió 10 de sus 11 juegos previos de postemporada, cuando manejaba a los Padres, antes de tener este desempeño notable en el 2010 con una novena del cual ha dicho que tiene "personalidad".

 

Los jugadores agradecen saber cuándo estarán en la alineación o por qué no lo estarán, y Bochy es conocido por comunicar tales asuntos y por tener conversaciones fuertes cuando es necesario.


Tomar la decisión de dejar fuera de la nómina al lanzador Barry Zito, con un contrato de 126 millones de dólares, en las dos primeras rondas no fue una medida fácil.


Mucho menos haber dejado en la banca a media temporada por bajo desempeño al jardinero Aaron Rowand, segundo jugador mejor pagado del equipo después de Zito.

 

"Se deja a un lado la agenda propia y se hace lo que es mejor para el equipo", destacó Bochy al respecto. "Eso era lo que se tenía que hacer en ese momento. Ojalá tengamos una prioridad, y esa es ganar. Estos muchachos han realizado un gran trabajo al respecto".


Boche recordó que para varios que han estado en el terreno todos los días ha cambiado su papel.


"Han hecho un gran trabajo al conformar un buen equipo y aceptar eso y hacer lo posible para ayudar. No es fácil. Todos quieren ser parte de ello, pero sólo hay nueve lugares", destacó.


Bochy fue barrido en la Serie Mundial de 1998 cuando estaba con los Padres y eliminado en los mínimos tres juegos en la serie de División del 2005 por los Cardenales de San Luis.


Después perdió en cuatro juegos ante los Cardenales en la primera ronda al año siguiente. Con el equipo de 1998 ganó el único título en 12 temporadas como piloto de los Padres.


Bochy, de 55 años, que nació en Francia, tuvo un inicio perdedor en el norte de California con los Gigantes en el 2007, reemplazando al dominicano Felipe Alou.


El primer equipo de los Gigantes de Bochy tuvo marca de 71-91 y el siguiente terminó apenas con una victoria más de 72-90.


Sin embargo, fue el equipo 2009, que se mantuvo en la contienda por el comodín hasta mediados de septiembre y mostró que se estaba acercando a ser contendiente nuevamente, por primera vez desde que el rey de los jonrones Barry Bonds era su mayor soporte.


Mientras que Washington, de 58 años, también en su cuarta temporada con los Vigilantes, ha hecho el milagro de conseguir lo que no habían logrado antes nadie en los 50 años de historia del equipo, ganar una serie de la fase final, un banderín de la Americana y estar en la Serie Mundial.


Los jugadores no dudan en destacar que sin Washington al frente del equipo el éxito logrado no hubiera sido posible, dado que ha sido su carácter, su entrega, su confianza en todos los peloteros y la manera como los defiende lo que les dio la moral para convencerse que podían ganar a cualquier rival.


Aunque el gran éxito de Washington ha sido formar una rotación de abridores espectacular con lanzadores que el equipo ha desarrollado a excepción de la llegada del zurdo estelar Cliff Lee, a mediados del pasado agosto, que iba a ser la pieza perfecta para completar un puzzle ganador.


"Logramos el gran sueño de estar en la Serie Mundial porque los jugadores confiaron en sus posibilidades y eso es ya para mi el gran triunfo del trabajo y sacrificio que hemos hecho", declaró Washington. "Estoy seguro que vamos a luchar al máximo por alcanzar también el gran sueño del anillos de campeones de la Serie Mundial".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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