El Gobierno boliviano dijo hoy que sospecha que las armas confiscadas en Miami y que iban a ser exportadas de forma ilegal a Bolivia iban destinadas a grupos separatistas y golpistas como el desarticulado en abril del pasado año en el país.
El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, sostuvo hoy en una rueda de prensa que la policía está investigando la relación entre este cargamento y las "intentonas separatistas y golpistas que se gestaron por un puñado de criminales y antipatrias el año 2009".
"Sospechamos de las estructuras separatistas que aún no han sido desmanteladas del todo en nuestro país, pero cuando haya información concreta se lo vamos a decir", dijo García Linera a los periodistas.
En abril del 2009, en la región oriental de Santa Cruz, la Policía abatió a tres presuntos mercenarios y detuvo a otros dos que, según la fiscalía de La Paz, planeaban asesinar al presidente Evo Morales y formar milicias para buscar la independencia cruceña.
García Linera añadió que el tráfico de armas en Bolivia es un tema "muy delicado" que afecta a la "seguridad nacional", y más cuando el cargamento tenía sesenta fusiles de guerra.
"No estaban metiendo balas de escopeta, estaban metiendo y quizá ya han metido, y lo estamos averiguando, armas de grueso calibre, armas de asalto, fusiles de asalto, fusiles de guerra que no tiene ni el Ejército boliviano", dijo el vicepresidente.
El pasado viernes tres hombres fueron acusados en un tribunal de Estados Unidos de conspirar para exportar armas a Bolivia de manera ilegal, tras adquirir el armamento en tiendas de Miami.
Moisés Vargas Rojas y Frank Román Goycochea, ambos residentes en Miami, y Alfredo Asbún, de Santa Cruz, comparecieron ante la jueza Andrea Simonton, en una audiencia donde las autoridades estadounidenses les presentaron formalmente los cargos.