Bolivianos llegan a la mina con banderas, cantos y ánimo para su compatriota


Con banderas, cantos y mensajes de aliento, un grupo de bolivianos llegó hoy desde el altiplano hasta la mina San José, en el desértico norte de Chile, para dar respaldo a su compatriota Carlos Mamani, uno de los 33 atrapados a 700 metros de profundidad desde el pasado 5 de agosto.


Vestidas con los trajes típicos de su país, gorro, pollera ancha y blusa holgada, las mujeres desfilaron por el yacimiento con banderas chilenas y bolivianas al frente, ante la sorpresa de los habitantes del campamento, que no esperaban esta manifestación espontánea.


El grupo, formado por 17 personas, se encaminó hacia el área donde se realizan las labores de rescate, hasta que un policía les explicó que ése era el confín del diminuto campamento "Esperanza".

 

"Venimos a animar a nuestro hermano Carlos Mamani, porque somos sus paisanos y pronto él va a estar libre", explicó Carlos León Echevaina, uno de los bolivianos que integraban la comitiva.


Sin embargo, el grupo no coincidió con la esposa de Mamani, Verónica Quispe, que hoy no se encontraba en la mina.


Lidia Iriapacos, que también llegó hasta el yacimiento para "dar aliento" a su compatriota, explicó que ellos se encontraban en el norte de Chile para participar en intercambios con otros productores de la ruta andina, y aprovecharon la oportunidad para acercarse hasta la mina San José.

 

El grupo salió el miércoles pasado de La Paz para realizar una visita a Chile con el apoyo de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), explicó en tanto Susana Lima Balboa, ataviada con el tradicional traje de china.


La comitiva de bolivianos subió a lo alto del cerro que se eleva junto al campamento para dejar allí como testimonio una bandera de Bolivia, que se suma a los estandartes de Chile, España y otros países que ondean con el viento del desierto.


"Nuestro hermano Carlos Mamani muy pronto va a estar viendo este hermoso sol que por muchos años tal vez no ha podido ver", dijo Carlos León Echevaina antes de invitar a sus compañeros a entonar el himno de su país y gritar vivas a Chile, a Bolivia y al propio Mamani.

 

Los bolivianos volvieron de nuevo a descender a los pies del campamento, donde justo en ese momento hacía su entrada, entre aplausos de los familiares, un camión que portaba una de las cápsulas de rescate en que los mineros ascenderán a la superficie.


Poco antes habían llegado también los tubos que permitirán "encamisar" el conducto abierto en la mina, para evitar que esas jaulas choquen o queden bloqueadas al hacer contacto con la roca.


La llegada de los elementos necesarios para poder izar a los mineros desde las profundidades del yacimiento muestra que el rescate está cada vez más cercano, mientras en la superficie, los niños volvieron a ser los protagonistas.

 

En un autobús llegaron agua, comida y muchos juguetes para los niños del campamento, que con cara de entusiasmo escogieron el suyo, entre muñecas, peluches y camiones, todo ello donado por una empresa minera.


Fue el payaso "Rolly", que durante estos dos meses ha hecho sonreír a los más pequeños, el encargado de abrir los regalos junto a los niños, que esperan en unos días más poder jugar junto a sus padres, tíos o hermanos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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