La licitación para la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte, en el corazón de la Amazonía brasileña, que estaba inicialmente prevista para este mes, se llevará a cabo a comienzos del año próximo porque no están listas todas las licencias ambientales, dijo hoy una fuente oficial.
El atraso se debe a que el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) hizo algunas exigencias antes de dar la licencia previa, lo que obligó a postergar la subasta en la que se adjudicará la obra, dijo a Efe el presidente de la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), Mauricio Tolmasquin.
"No tenemos una previsión exacta de cuándo se hará la subasta, pero ciertamente será en el primer trimestre" de 2010, señaló el presidente de la EPE, entidad vinculada al Ministerio de Minas y Energía.
La hidroeléctrica de Belo Monte, que se construirá sobre el río Xingú, en el municipio de Altamira, en el estado de Pará, tendrá una capacidad instalada de 11.233 megavatios y será la segunda mayor del país después de la de Itaipú, que Brasil comparte con Paraguay.
El proyecto ha sido rechazado por algunos pueblos indígenas de la ribera del Xingú, que incluso han amenazado con un "río de sangre" si el Gobierno no para el proyecto.
Al respecto, Tolmasquin señaló que esa amenazas son de grupos indígenas "radicales" que están distantes del lugar donde se construirá la hidroeléctrica pues "las comunidades más cercanas son favorables" a la planta por los beneficios que traerá para la región.
Entre esos beneficios citó mejores carreteras de acceso a la zona, la generación de 18.700 empleos directos, más dinamismo para la economía regional, el asentamiento en lugares más seguros de cerca de 4.300 familias que viven en palafitos sin estructura básica y compensaciones financieras.
"El municipio de Altamira va a recibir por año cerca de 35 millones de reales (unos 20,5 millones de dólares), equivalentes a más de la mitad del presupuesto de la ciudad, que es de 63 millones de reales por año (unos 37 millones de dólares)", explicó.
Según el funcionario, los indios que se oponen a la construcción de Belo Monte pertenecen a comunidades más alejadas y no serán afectados por la hidroeléctrica.
"Ellos argumentan que Belo Monte abriría la posibilidad de construir otras hidroeléctricas en la zona, pese a que el Gobierno se comprometió a no construir otras centrales en el río Xingú", expresó.
Tolmasquin subrayó que la nueva infraestructura evitará la construcción de 19 plantas termoeléctricas, cuyo daño al medio ambiente por la contaminación sería mucho mayor que el puede causar la construcción de la hidroeléctrica.
"Tendríamos que tener 19 usinas térmicas movidas a gas para generar la misma energía de Belo Monte y esas plantas emitirían 19 millones de toneladas de CO2 por año", anotó.
El funcionario destacó que, con la eficiencia que tendrá Belo Monte, se evitarán otros impactos ambientales pues el área que será inundada abarcará 506 kilómetros cuadrados, es decir, menos de la mitad de los 1.225 kilómetros cuadrados previstos en el proyecto original de hace dos décadas.
"Por cada megavatio generado la media de área inundada por una hidroeléctrica es de 0,50 kilómetros cuadrados, mientras que en Belo Monte esa media será de 0,05 kilómetros cuadrados por megavatio", agregó.