La economía brasileña va a perder una parte de su ímpetu por el endurecimiento de las condiciones de crédito en la primera mitad de 2009, un ejercicio en el que el crecimiento se reducirá al 3%, mientras que en 2010 aumentará hasta el 4,5 por ciento, según la OCDE.
La demanda doméstica seguirá siendo el principal vector de la pujanza brasileña, como lo está siendo este año, que debe terminar con un alza del 5,3% de su Producto Interior Bruto (PIB) -había llegado a aumentar a un ritmo del 6,1% en el segundo trimestre-, indica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe semestral de Perspectivas, publicado hoy.
Dentro del capítulo del informe dedicado a las principales economías emergentes, los autores del informe constatan que los indicadores recientes de Brasil, como los de las ventas o las capacidades de producción industriales, avanzan "una desaceleración de la actividad en los próximos meses".
Los autores del informe advierten de que un agravamiento de la crisis financiera mundial y de la demanda global son los principales riesgos que pesan sobre la economía brasileña, que también podría verse afectada por un descenso más pronunciado de los precios de las materias primas o una desconfianza de los inversores.
Uno de los elementos delicados de la actual coyuntura para Brasil es la inflación, que subió a mediados de año y se encuentra por encima del objetivo de las autoridades monetarias (este año debería fijarse en una media del 6,3%), que respondieron con un aumento de los tipos de interés hasta el 13,75% en su indicador de referencia.
La OCDE augura que en los próximos meses la depreciación del real va a seguir aumentando presión sobre una inflación cuyo principal causante es el tirón de la demanda, aunque a medio plazo esos elementos irán desapareciendo y el abaratamiento de las materias primas permitirá que el índice de precios al consumo disminuya al 5,3% de media en 2009 y al 4,5% en 2010.
Otro elemento negativo es que la crisis global ha deteriorado las condiciones de financiación externa de la economía brasileña, con un aumento de la prima de riesgo de la deuda pública.
Los autores del estudio consideran creíbles los cálculos del Gobierno, que ha elaborado su presupuesto para 2009 y esperan un superávit de las cuentas públicas del 3,8% del PIB (la misma cifra que debería repetirse al año siguiente), después de que este ejercicio el excedente se situará en el 4,4%.
Ese superávit responde a la fortaleza del mercado laboral formal gracias a las creaciones de empleo, que permite aumentar las cotizaciones a la Seguridad Social y reducir el pago de subsidios.