Las negociaciones de cara a la Cumbre sobre Cambio Climático están en "una fase muy difícil" y es posible que se llegue a Copenhague sin consenso sobre metas de reducción de emisiones y financiación, dijeron hoy fuentes oficiales brasileñas.
"Hay en este momento una preocupación bastante grande ante un posible estancamiento de las discusiones", dijo en rueda de prensa el director de Medio Ambiente de la cancillería brasileña, Luiz Alberto Figueiredo Machado.
Según el diplomático, que participó en la reciente ronda de negociaciones celebrada en Bangkok, los "puntos cruciales" son las metas de recortes en la emisión de gases que provocan el efecto invernadero y las ayudas financieras a las naciones en desarrollo.
Figueiredo Machado indicó que aún falta una ronda de discusiones que se realizará en Barcelona (España) a partir del próximo 2 de noviembre, pero apuntó que todo indica que será "muy difícil" lograr un consenso antes de la Cumbre de Copenhague, que se celebrará entre el 7 y el 18 de diciembre.
Sobre la financiación para la reducción de emisiones en países menos desarrollados, indicó que las naciones más ricas no parecen dispuestas a aceptar propuestas como la formulada por el Grupo de los 77, que plantea que el mundo más desarrollado destine 0,5% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la ayuda que precisan los más pobres.
El monto de esa financiación varía, según diversos estudios, de 100.000 a 400.000 millones de dólares anuales y, así como no está del todo definida la cifra, tampoco se ha llegado a un acuerdo sobre los mecanismos mediante los cuales podría ofrecerse, señaló el diplomático brasileño.
En cuanto a las metas de reducción de emisiones, Figueiredo dijo que hay sensibles diferencias respecto a la utilización o no de los mecanismos de compra de créditos de carbono, mediante el cual los países más industrializados financian proyectos ambientales en los menos desarrollados y se adjudican el ahorro de gases contaminantes.
El problema, según el diplomático, es que las metas de los países más industrializados de cara a Copenhague incluirían esos créditos de carbono, mientras que, en el caso de los países más pobres, las reducciones que se planteen sólo dependerán de "esfuerzos internos".
En opinión de Figueiredo, tanto la financiación de la reducción de las emisiones como el establecimiento de metas son "cruciales" para los países en desarrollo, que "son los que menos contribuyen con el calentamiento global y los más que sufren las consecuencias" de ese fenómeno.