La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Centroamérica buscan atenuar el impacto de la crisis financiera internacional en la ayuda sanitaria y la salud de la población, dijeron hoy diversas fuentes en Honduras.
La directora general de la OPS, Mirta Roses, dijo a Efe que países como España, Reino Unido, Canadá y Estados Unidos han asegurado que mantendrán sus programas de cooperación sanitaria hacia Centroamérica a pesar de la crisis internacional.
"Estamos haciendo una defensa muy fuerte del posicionamiento de Centroamérica en la comunidad internacional" para que siga recibiendo ayuda, apuntó Roses, quien subrayó las "preocupaciones" por las crisis económica, ambiental y alimentaria en la región.
Roses participa en la XXIV Reunión del Sector Salud de Centroamérica y la República Dominicana (RESSCAD), que se celebrará hoy y mañana en un hotel de Tegucigalpa con la asistencia de ministros y otros funcionarios de la región y entes internacionales.
En la cita se analizarán los efectos de la crisis en la seguridad alimentaria, y acuerdos y programas regionales sobre enfermedades crónicas no transmisibles, cáncer, nutrición, agua y saneamiento, seguridad social, medicamentos y recursos humanos, entre otros.
El ministro de Salud de Honduras, Carlos Aguilar, señaló al inaugurar el encuentro que la "crisis financiera seguramente azotará a nuestros países en los próximos meses".
"Probablemente" el sector salud tendrá "problemas de financiamiento" porque la crisis "va a impactar en nuestros sistemas de previsión social y en los programas de salud", enfatizó el director del Instituto Hondureño de Seguridad Social, Efraín Bu.
El ministro de Salud de El Salvador, Guillermo Maza, declaró a la prensa que la ayuda externa es necesaria porque "en Centroamérica los ministerios de Salud no contamos con los recursos que quisiéramos, tenemos muchas limitaciones".
Roses dijo a Efe que "el impacto de la crisis va a ser de diversa manera" en Centroamérica y que "la preocupación más grande es justamente qué va a pasar con los programas que están en marcha".
Un efecto, mencionó, es la reducción de las remesas de dólares por el desempleo y el regreso obligado a sus países de muchos inmigrantes centroamericanos desde Estados Unidos.
Igualmente, expresó preocupación por la eventual "reducción de las inversiones en el sector social, que recién estaban comenzando a aumentar en los últimos cinco años" en la región.
Refirió que el promedio de inversión social en América es del seis por ciento del presupuesto, aunque lo ideal es el diez por ciento, pero en Centroamérica hay países con uno ó dos por ciento.
Otro problema "crítico" que debe atenderse "rápidamente" es la pérdida de capacidad de compra de medicamentos por parte de la población, lo que podría requerir de bonos u otra compensación de los gobiernos, agregó.
Roses comentó que el acceso a medicamentos en tiempos de crisis "es lo mismo que están discutiendo inclusive hoy en EE.UU., a pesar de que es la economía más grande del mundo".
Consideró que la crisis podría reducir el avance de los países centroamericanos hacia el cumplimiento de las Metas de Desarrollo del Milenio en 2015, y abogó porque los recursos lleguen "a la población más vulnerable, que es la que va sufrir este impacto de la crisis".