La Policía de Investigaciones (PDI) de Chile, afectada por un escándalo que vinculó a varios de sus efectivos en una red de prostitución infantil, formalizó hoy el cambio de mando tras la renuncia de su director, en un acto presidido por la jefa de Estado, Michelle Bachelet.
En la ceremonia, asumió el nuevo director Marcos Vásquez Meza, quién aseguró que los controles internos se han intensificado en la PDI "para evitar cualquier situación que hubiese que lamentar".
El pasado 11 de junio, el alto mando de la Policía de Investigaciones procedió a suspender de sus funciones a cinco de los seis detectives cuyos nombres aparecieron implicados en una red de prostitución infantil que operaba en Valparaíso, 120 kilómetros al oeste de Santiago.
Según una investigación periodística televisiva, varios detectives de la PDI eran clientes habituales de dos locales regentados por un proxeneta conocido como "Charly", donde mantuvieron relaciones sexuales con menores.
El escándalo llevó al director del cuerpo policial, Arturo Herrera, a presentar el pasado jueves su renuncia a Bachelet, quién nombró en su lugar a Vásquez Meza.
El ministro de Defensa, Francisco Vidal, resaltó que en una institución como la PDI "la clave es el control interno, y en ese aspecto hubo debilidades".
En tanto, el director saliente, Arturo Herrera, criticó el tratamiento que hicieron los medios de comunicación respecto a este cuerpo policial durante su periodo al mando y recalcó que lo entrega "más eficiente, eficaz y definitivamente más transparente".
Otro de los casos emblemáticos de corrupción que afectó a la PDI fue la detención de 11 detectives y ocho funcionarios del Poder Judicial involucrados en una red de corrupción que ayudó a unos 150 violadores, asaltantes, homicidas y narcotraficantes a recuperar su libertad o atenuar sus condenas.