El "canciller" del Vaticano, Dominique Mamberti, fue recibido hoy en La Habana por el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, en el primer día de la visita pastoral y oficial que realiza a Cuba.
El secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados abrió este miércoles su agenda en la isla con la colocación de una ofrenda floral ante el monumento del héroe nacional cubano José Martí, en la Plaza de la Revolución de La Habana.
Posteriormente se reunió con Rodríguez en la sede de la cancillería, en la que es su primera entrevista con una autoridad del Gobierno cubano.
Mamberti llegó este martes a la capital cubana para una visita pastoral con el objetivo de asistir a la X Semana Social de la Iglesia cubana, y también oficial, con motivo del 75 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede.
Está previsto que hoy pronuncie en el Aula Magna de la Universidad de San Gerónimo la conferencia que abrirá la X Semana Social de la Iglesia, que se celebrará hasta el sábado 19 de junio.
Su visita a Cuba coincide con un momento marcado por el proceso de diálogo abierto en mayo pasado entre el Gobierno presidido por el general Raúl Castro y la jerarquía católica, que incluye la situación de los presos políticos y otros temas.
Las conversaciones, en las que la Iglesia católica cubana ha quedado confirmada como interlocutora ante el régimen castrista, han dado como primeros frutos la excarcelación de un opositor preso muy enfermo, Ariel Sigler, y el "acercamiento" de doce reclusos a cárceles y hospitales de sus provincias.
Según los medios locales, el programa de monseñor Mamberti incluye también un concierto organizado con motivo del 75 aniversario de las relaciones entre Cuba y la Santa Sede, iniciadas el 7 de junio de 1937, y una recepción en la Nunciatura Apostólica el próximo viernes.
El "canciller" del Vaticano es el más alto representante de la Santa Sede que visita la isla desde febrero de 2008, cuando estuvo el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, enviado por el Papa Benedicto XVI a los festejos por el décimo aniversario de la histórica visita del desaparecido pontífice Juan Pablo II.