Carlos Zegarra es un judoka peruano que ha convertido a Valladolid en su plataforma de entrenamiento y proyección olímpica, desde la que saltó a los Juegos de Pekín, en los que consiguió el undécimo puesto.
Zegarra, de 160 kilos y 2,04 de estatura, se entrena en la localidad vallisoletana de Laguna de Duero, próxima a Valladolid, donde reside desde hace tres años y donde se reencontró con su entrenadora, María Martínez.
Aunque ama profundamente su tierra, porque "ser peruano es más una vocación que una nacionalidad", ha preferido establecerse en España para entrenarse y progresar como judoka, ya que aún tiene un margen del "70 por ciento" de mejora, con el fin de lograr su sueño: "conseguir una medalla olímpica".
-Pregunta: ¿Por qué decidió venir a España?
-Respuesta: Porque me motivó la cobertura mediática que tiene aquí el judo y además en Perú sentí una impotencia total al ver que no podía conseguir lo que quería, deportivamente hablando, cuando sabía que tenía posibilidades de lograr metas altas. Me puse en contacto con las Federaciones de judo de Alemania -mi madre es alemana- y de España.
P: ¿Cómo se produjo su llegada a España?
R: Me respondió la Federación Española y, gracias a una invitación para participar en el Campo de Entrenamiento de Castelldefels, conocí a María Martínez y a sus alumnos. Tras pensármelo varias veces y probar en Alemania dos meses, decidí trasladarme a Valladolid definitivamente y buscarme allí la vida.
P: ¿Cómo le acogieron?
R: Me han hecho sentir como si estuviera en mi casa; como si fuera uno más de aquí y además me han permitido enseñar a los niños, lo que me hace sentir muy feliz, porque también se aprende mucho enseñando a otros.
P: ¿Le costo adaptarse?
R: Estar lejos de casa, de la familia y de los amigos es difícil, pero aquí he podido rellenar huecos, aunque lo que más me ha costado ha sido controlar los gestos o palabras de cariño. En Perú la gente es muy afectuosa, pero aquí son más secos y, al principio, es complicado ese cambio, aunque ya me voy acostumbrando.
P: ¿Ha habido alguna costumbre que le haya traído problemas?
R: Lo que ha supuesto algún que otro quebradero de cabeza ha sido el idioma porque, aunque todos hablamos español, las palabras no significan lo mismo y mi entrenadora y yo hemos tenido algunos malentendidos a cuenta de ello. Me acuerdo de un campeonato en el que no estaba bien y María me dijo que me parara. Párate en Perú significa "sigue" y es lo que hice, con lo que casi termino lesionado y, mientras, mi entrenadora se quedaba perpleja al ver que no le hacía caso y continuaba peleando.
P: ¿No echa de menos la comida peruana?
R: De vez en cuando me entra algún antojillo, pero la verdad es que en España se come muy bien y me encanta todo, sobre todo los calamares a la romana.
P: ¿Ha pensado en nacionalizarse español?
R: Sí lo he hecho, pero es que es muy complicado. En primer lugar, porque quiero a mi patria, que además me está apoyando económicamente, y en segundo lugar porque si disputo este próximo Mundial con Perú, tendrían que pasar dos años para poder representar a España, con lo que sería muy difícil volver a conseguir los puntos para clasificarme y no podría ir a los Juegos Olímpicos de Londres.
P: ¿Y por qué se decantó por el judo?
R: Yo encontré el equilibrio gracias al judo. Crecí muy deprisa y, al principio, no engordaba nada, con lo que era delgadísimo y muy torpe, y por ello tuve que aguantar muchas bromas. Empecé en serio a los 15 años y me permitió integrarme, conocerme a mí mismo y tener más autoestima. Además, no hay un sólo día en el que no piense en judo. Es mi vida.
P: ¿Dónde le gustaría llegar?
R: Mi sueño es conseguir una medalla olímpica. Por mi edad -24 años- aún me quedan otros dos ciclos olímpicos por delante, con lo que trataré de prepararme lo mejor posible para luchar por cumplir ese sueño, aunque me siento muy orgulloso de lo que he conseguido hasta ahora -ocupa el vigésimo sexto puesto en el ránking mundial-.
P: ¿Y cuando termine su carrera deportiva, qué hará?
R: Me gustaría terminar una carrera universitaria, porque empecé Derecho y Administración de Empresas pero quise dedicarme de lleno al judo y lo dejé. Quizá haga sociología, pero ya veremos. De momento, estoy centrado en enseñar a mis alumnos en el club Knocsos y en mejorar para alcanzar mis metas. Lo que tengo claro es que me quedaré en Laguna de Duero, porque me siento muy a gusto.