Sobrevivientes y activistas de derechos humanos de Guatemala celebraron hoy la decisión de la justicia española de ordenar el arresto, con fines de extradición, de un exmilitar guatemalteco sospechoso de haber participado en la matanza de más de 200 personas en un poblado del norte del país, en 1982.
Portavoces de la asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Guatemala (Famdegua) también demandaron juicio y castigo contra los militares que el 7 de diciembre de 1982 participaron en la masacre perpetrada en jurisdicción de Dos Erres, en el departamento guatemalteco de Petén.
"Consideramos de gran trascendencia la orden de captura con fines de extradición" del exsoldado Jorge Sosa Orantes, de 53 años, "porque la Audiencia Nacional de España brinda a las familias de las víctimas la posibilidad de justicia", afirmaron este martes en rueda de prensa los activistas Aura Elena Farfán y Mario Minera, dirigentes de Famdegua.
El juez español Santiago Pedraz emitió el lunes un orden de captura internacional contra Sosa Orantes, detenido en Canadá desde enero pasado, y quien enfrenta cargos por crímenes contra la humanidad en España.
Sosa Orantes permanece detenido en la ciudad canadiense de Alberta luego de que Estados Unidos lo acusara de mentir sobre su papel en la guerra civil de Guatemala cuando solicitó la nacionalidad estadounidense en 2008.
La Famdegua afirmó que si los autores materiales e intelectuales de la masacre de Dos Erres no pueden ser juzgados en esta nación centroamericana, espera "que otros países lo hagan en nombre de la humanidad".
"No importante dónde, lo que esperamos es que sean juzgados por los delitos de genocidio", señaló la organización en un comunicado difundido este martes.
Según Farfán, hasta ahora se encuentra detenidos siete exmilitares por la matanza de Dos Erres, tres de ellos en Estados Unidos, cuatro en Guatemala, y Sosa Orantes en Canadá.
La activista anunció que para el próximo 25 de julio está previsto que se inicie el juicio en contra de los cuatro exmilitares detenidos en su país.
Luis Raúl Alvarado, uno de los sobrevivientes de la masacres, que para entonces contaba con 17 años, afirmó este martes a los periodistas que lo único que pide es "justicia" y castigo para los responsables.
Dos Erres "era un lugar bonito, de gente trabajadora en la agricultura, pero llegó el terror. Fue duro ese día porque mataron a niños y mujeres embarazadas", narró Alvarado, quien recordó que perdió en aquella fecha a siete familiares entre padres y hermanos.
Explicó que salvó su vida porque había salido dos días antes del poblado y que cuando intentó regresar el Ejército se lo impidió "porque estaban matando a la gente".
Luego de la masacre, aseguró, los militares incendiaron la comunidad. "Yo vi las llamaradas", apuntó.
De las 250 personas que fueron asesinadas en esa masacre, que tuvo lugar en pleno durante el conflicto armado guatemalteco (1960-1996), Farfán dijo a Efe que 162 osamentas fueron exhumadas entre 1994 y 1995.
Los familiares de las víctimas, explicó la activista, recibieron un resarcimiento del Estado debido a un acuerdo amistoso al que se llegó a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2001.
El conflicto armado, que acabó en diciembre de 1996, dejó en Guatemala unas 250.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, según la Comisión de la Verdad.