Juan Ignacio Chela, Martín Vassallo Argüello y Leonardo Mayer, entran en escena en la sesión de apertura del Abierto de Estados Unidos, a la espera de la irrupción competitiva de Juan Martín del Potro, acaparador de las expectativas del tenis sudamericano.
Chela, que pretende retornar a la parte noble del circuito, afronta su presencia en el Abierto de Estados Unidos anclado en el puesto 137 del ránking. El tenista de Buenos Aires retorna a Flushing Meadows dos años después, cuando firmó su mejor participación sobre el cemento neoyorquino tras alcanzar los cuartos de final, donde fue eliminado por el español David Ferrer. El pasado curso, el argentino no disputó el último Grand Slam del curso.
Chela comenzará contra el español Óscar Hernández, con el que se vio recientemente en el torneo de Kizbuhel, donde el barcelonés se impuso por un doble 6-4. Previamente sólo se habían cruzado en el 2004, en Acapulco. Entonces la victoria fue para el sudamericano.
El arranque argentino en el Abierto de Estados Unidos se completa con el duelo entre Martín Vassallo Argüello, que por primera vez jugará contra el estadounidense Robert Kendrick, y el de Leonardo Mayer ante el kazako Andrey Golubev, también inédito.
Mientras, el brasileño Thiago Alves será el adversario del australiano Lleyton Hewitt, trigésimo primer cabeza de serie. Nunca han jugado en el circuito.
Tampoco se han enfrentado nunca el ecuatoriano Giovanni Lapenti, que ganó su sitio en el cuadro grande del torneo desde la fase de clasificación y el alemán Simon Greul.
El colombiano Alejandro Falla conserva en su memoria el triunfo en Miami, en el 2007, sobre pista dura, para alimentar sus expectativas en el duelo ante Tommy Haas, vigésimo favorito. A pesar de que el germano le derrotó en las dos ocasiones siguientes, ambas en Washington, en el 2007 y 2008.
En el cuadro femenino arranca la paraguaya Rossana de los Ríos, adversaria de entrada de la francesa Marion Bartoli. Clasificada en el puesto 80 del mundo, carece la sudamericana de éxito profesional. Siempre salió malparada de los duelos ante la gala. En Roland Garros 2003 y en el escenario en el que se van a encontrar, en el 2002.