China autorizó por primera vez, a cuatro de sus más prósperos gobiernos locales a emitir bonos, para combatir la posible escasez financiera y problemas de deuda pública.
Los Gobiernos comprendidos en el programa experimental son los de las ciudades de Shanghái (este) y Shenzhen (sureste), los principales polos económicos del país y sedes de sus dos bolsas de valores, y en torno a ellas, las provincias de Cantón (sureste), donde está Shenzhen, y Zhejiang (este), recoge hoy el diario "Shangha Daily".
Zhejiang es una de las provincias más desarrolladas y dinámicas del país, además de la cuna de su sector privado, y cuenta con uno de sus grandes puertos, Ningbo, y con centros industriales como Yiwu y Wenzhou, donde ha estallado recientemente una grave crisis de deuda pública derivada de la financiación informal de empresas.
El Ministerio de Finanzas todavía no ha difundido en detalle las cantidades que podrá emitir cada Gobierno, pero el prestigioso semanario económico "Caixin" ha adelantado que serán 7.100 millones de yuanes en Shanghái (807 millones de euros, 1.112 millones de dólares).
En Shenzhen, aseguró, la emisión de bonos será de 2.200 millones de yuanes (250 millones de euros, 344 millones de dólares), en su provincia de Cantón, de 6.900 millones de yuanes (784 millones de euros, 1.081 millones de dólares), y en Zhejiang, de 6.700 millones de yuanes (761 millones de euros, 1.049 millones de dólares).
Bajo el programa piloto, los fondos conseguidos mediante estas ventas de bonos serán recogidos en una cuenta especial del ministerio, que directamente pagará con los intereses correspondientes a los inversores cuando la deuda venza, tras lo que los gobiernos locales devolverán ese dinero al ministerio.
La mitad de la deuda vendida será en forma de bonos a tres y a cinco años, mientras se espera que el programa facilite financiación adicional a los gobiernos locales para afrontar y pagar su deuda.
Los mecanismos financieros puestos en marcha por los gobiernos locales en todo el país desde el inicio de la crisis financiera en otoño en 2008 han provocado una deuda total de todas las autoridades locales del país de unos 10,7 billones de yuanes (1,2 billones de euros, 1,7 billones de dólares).
Esta cifra equivale al 27 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de China en 2010, según cifras oficiales.
La mayoría de estos mecanismos utilizados fueron a proyectos de construcción que relanzaran la economía interna del país, y ahora Pekín espera que la emisión de bonos pueda ayudarles a cumplir con las obligaciones contraídas.
De hecho, si China aumenta los tipos de interés en su lucha contra la inflación, las autoridades locales tendrán que pagar billones de yuanes adicionales en intereses, lo que podría dañar muy seriamente el sistema bancario nacional, advirtió la Corporación Internacional de China, el principal banco inversor chino.
A esto se suman posibles problemas locales de deuda pública como los que ya afronta la ciudad de Wenzhou, causados por el abuso de los préstamos informales de particulares, incluso por parte de altos funcionarios, a los cada vez más numerosos pequeños y medianos empresarios que no consiguen más créditos bancarios.
Muchos de ellos se han visto ahora incapaces de devolver lo prestado, con intereses, casi siempre, muy superiores a los de los bancos, y al menos unos 80 han huido (también ha habido algún suicidio entre éstos empresarios).
Desde que Pekín estrechó su control monetario en 2010 para combatir la inflación, los préstamos privados informales se han disparado aún más, ya que los bancos estatales, con instrucciones de prestar sólo hasta donde se lo permitan los fondos que tienen en depósito, desconfían a la hora de dar crédito a pequeñas empresas.