Las protestas populares por la democracia en Túnez, Egipto y otras partes de Oriente Medio han alimentado la idea de que algo similar ocurra en China, pero ese país no está listo para una "revolución jazmín", según un análisis divulgado hoy.
El documento, realizado por el Proyecto sobre Actitudes Globales del Centro Pew, señaló que es difícil medir el apetito de los chinos por la democracia, porque el Gobierno de Pekín no permite sondeos sobre el asunto.
Sin embargo, en base a una encuesta sobre la satisfacción personal y económica de su población -que sirve de barómetro sobre el entusiasmo popular por un cambio político-, China probablemente "no esté lista para el tipo de protestas populares vistas en todo Oriente Medio", dijo.
"Contrario al público egipcio en años recientes, el público chino ha estado abrumadoramente contento con el rumbo en que se encuentra su país", indicó el análisis, que a su vez recoge las opiniones de una encuesta realizada en el segundo trimestre de 2010.
Se trata de la primera encuesta que compara las opiniones de los chinos con las de ciudadanos en Egipto.
El 87 por ciento de los chinos está satisfecho con la marcha de la situación en su país, en comparación con sólo el 28 por ciento de los egipcios que opinó lo mismo. Además, el 69 por ciento de los egipcios se mostró insatisfecho con el rumbo de su país.
El 91 por ciento de los chinos consideró que la economía de su país se encuentra en buen estado, en contraste con el 20 por ciento que dijo lo mismo sobre la economía en Egipto. En 2007, un 53 por ciento de los egipcios pensó que la economía de su país iba por buen camino
Tanto los egipcios como los chinos calificaron sus vidas en forma menos positiva que los ciudadanos europeos y estadounidenses, pero los chinos "reportaron mucho más progreso personal en los últimos cinco años y mucho más optimismo" de cara al futuro, dijo el análisis.
Cerca de dos terceras partes de los chinos dijeron que sus vidas han mejorado en comparación con hace cinco años, pero sólo el 18 por ciento de los egipcios dijo tener una mejoría en sus vidas, y cerca de la mitad dijo que registró un declive en su calidad de vida.
El 74 por ciento de los chinos también se mostró más optimista sobre el rumbo de su situación en los próximos cinco años, mientras que sólo el 23 por ciento de los egipcios anticipó una mejor calidad de vida en ese período.
"Desde 2002, la mayoría de los chinos ha vaticinado de forma congruente que tendría una mejor vida en cinco años. Esto sugiere una confianza duradera" sobre la obtención de metas, dijo el análisis.
"Confiados en que su país está en el rumbo correcto, y optimistas sobre una mejoría en sus propias vidas, el público chino puede que no apoye una revolución jazmín" en un futuro, enfatizó el documento.
La "Revolución Jazmín" se refiere a la serie de manifestaciones callejeras que tuvieron lugar por todo Túnez en diciembre de 2010, que condujo a la dimisión del presidente tunecino, Zine al-Abidine Ben Ali.
La revuelta popular, que se propagó en el norte de África y otros países de Oriente Medio, también logró la dimisión del presidente egipcio, Hosni Mubarak.
Isaac Mao, considerado el "primer bloguero chino" y uno de los más influyentes en su país, ha criticado los esfuerzos del Gobierno de Pekín por ralentizar el flujo de información por internet en China pero que, a su juicio, sería contraproducente.
La policía china reprimió protestas cuando usuarios de internet en ese país trataron de organizar eventos de la Revolución Jazmín y, según expertos, blogueros como Mao trabajan en medio de uno de los ambientes para restrictivos del mundo.