El presidente de Chipre, Dimitris Christofias, encabezó hoy en La Habana la firma de ocho convenios de colaboración entre su país y Cuba, en la visita de más alto nivel protagonizada por un mandatario europeo desde 2003.
Christofias y el vicepresidente del Consejo de Ministros de la isla, Ricardo Cabrisas, presidieron la ceremonia de firma de acuerdos en el Hotel Nacional de Cuba, donde también estaba prevista una conferencia de prensa del mandatario chipriota que fue cancelada sin explicaciones.
Los acuerdos suscritos incluyen proyectos de colaboración cultural y deportiva, convenios para la cooperación económica, industrial y técnica, así como en el sector de desarrollo e investigación científica.
Además, se firmaron memorandos de entendimiento entre los comités olímpicos de ambos países, y para la colaboración agrícola y energética.
Por la parte chipriota suscribieron los convenios el ministro de Relaciones Exteriores, Marcos Kiprianou, y el de Comercio, Industria y Turismo, Antonis Pashalides.
Cuba asistió con sus titulares en los ministerios de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Turismo, Industria Básica, Agricultura, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y el Instituto Nacional de Deportes.
Christofias, quien llegó el pasado domingo a Cuba para una visita oficial de tres días que finaliza hoy, inauguró la embajada de su país en la capital cubana y es el primer jefe de Estado europeo que viaja a la isla al menos desde 2003.
Fuentes europeas en La Habana dijeron a Efe que la visita se realizó sin coordinación formal con la oficina de la Comisión Europea en la isla, ni con la presidencia sueca, y tuvo un carácter únicamente bilateral.
Esas fuentes reconocieron que "es significativo" que un jefe de Estado de un país de la Unión Europea (UE) visite Cuba, algo que no sucede desde hace años, pero no hay que ver en ello un cambio en la postura política del bloque hacia la isla.
En 2003, la UE impuso sanciones diplomáticas contra el régimen cubano a raíz de las condenas de hasta 28 años de cárcel impuestas a 75 opositores, y aunque fueron congeladas en 2005 y revocadas el año pasado a propuesta de España, la postura del bloque hacia La Habana se mantiene definida por la llamada "posición común".
Según la "posición común", establecida en 1996, los 27 países de la UE mantienen su exigencia a La Habana de profundizar en la democracia y en el respeto a los derechos humanos, lo que las autoridades cubanas siguen considerando un obstáculo para normalizar las relaciones bilaterales.
En junio pasado, en la revisión anual de sus relaciones con La Habana, los 27 Gobiernos del bloque decidieron continuar el diálogo político con la isla, pero insistieron en la falta de avances en Cuba en materia de derechos humanos.