La Ministra del Deporte de Venezuela, Victoria Mata, aseguró hoy que tomarán fuertes medidas para evitar repetir los hechos violentos que se desencadenaron en el partido de Copa Libertadores el pasado martes entre el local Caracas y la Universidad de Chile.
Mata sostuvo una primera reunión con el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Rafael Esquivel, para delinear las acciones que en corto plazo se implantarán con el propósito de evitar nuevas agresiones en los estadios de Venezuela.
"Combatiremos con todo rigor este desbordamiento de las pasiones en el fútbol nacional, particularmente al grupo minoritario de violentos que intentan destruir el esfuerzo del gobierno nacional, de la Federación Venezolana de Fútbol y de los clubes venezolanos para aumentar la práctica y la afición por este deporte", aseveró Mata.
La Ministra convocará otra reunión en la que invitará a las diferentes autoridades gubernamentales, de la Federación Venezolana de Fútbol y los representantes de los equipos para analizar el problema y tomar las medidas preventivas y de sanciones para controlar el germen de la violencia en los estadios e impedir que se propague.
"Estamos ante una situación alarmante. El Caracas corre el riesgo de ser sancionado en la Copa Libertadores. Y esa minoría de exaltados está echando por tierra el esfuerzo titánico que hizo el gobierno nacional para la construcción y reparación de escenarios futbolísticos", agregó.
A su vez señaló que "no vamos a permitir que esa violencia importada, copiada de otros países, se instale en nuestros estadios".
El Caracas, que también participará en la Copa Sudamericana de este año, tiene aún varios partidos de la liga por disputar, entre ellos el clásico ante el Deportivo Táchira el 28 de este mes.
"Estamos coordinando un esfuerzo conjunto entre la Federación Venezolana de Fútbol, la directiva del Caracas, los cuerpos de seguridad de la capital para garantizar la seguridad en los próximos partidos que se disputarán en el estadio Olímpico", finalizó.
El Caracas se expone a recibir una fuerte sanción de parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol después que revise el informe del árbitro de ese encuentro, el boliviano Joaquín antequera.