La selección del jurado para el juicio contra el tanzano Ahmed Khalfan Ghailani, primer preso de la base naval de Guantánamo (Cuba) en ser transferido a Estados Unidos para su enjuiciamiento, empezó hoy en los tribunales federales de Manhattan.
El proceso contra Ghailani, acusado de participar en los ataques contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenia en 1998, en los que murieron 224 personas, comenzó este jueves en Nueva York, seis años después de que el detenido quedara en poder de las autoridades de EE.UU. y después de que éste intentara varias veces que se le retiraran los cargos.
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York confirmó que Ghailani acudió al inicio de la selección de las personas que compondrán el jurado que estudiarán el juicio en su contra, un proceso que aún no ha concluido y que podría alargarse varios días.
Se trata de un juicio que tiene especial interés para el Gobierno estadounidense, que mostró su intención de desviar de los tribunales militares al circuito judicial civil a otros detenidos por terrorismo y que han pasado por la base de Guantánamo.
El desarrollo de este proceso se observará con especial atención para ver cómo de efectivo es el inicio de juicios civiles contra los terroristas, después de que la Administración del presidente Barack Obama anunciara la clausura de Guantánamo y barajara la posibilidad de juzgar en Nueva York a los responsables de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Cuando se dio a conocer esa idea, las autoridades de Nueva York alertaron del gran coste económico -unos 200 millones de dólares- que supondría para la ciudad el amplio contingente de seguridad necesario para acoger unos procesos de ese calibre.
Para el caso de Ghailani, sin embargo, las fuerzas de seguridad neoyorquinas no han ordenado el corte adicional de calles alrededor de los tribunales federales ni un mayor número de agentes en la zona, unas medidas que sí planeaban en el caso de que los responsables del 11-S fueran juzgados en Nueva York.
Ghailani, de 36 años y quien presuntamente ayudó a comprar el camión que se utilizó para atentar en la embajada de Tanzania así como los materiales explosivos utilizados en los ataques, fue recluido en julio de 2004 en un centro secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés), donde pasó dos años.
Después fue trasladado a Guantánamo, donde permaneció encarcelado durante tres años más, para ser trasladado en 2009 a Nueva York.
Ghailani había pedido en varias ocasiones que se retiraran los cargos contra él alegando que los años en los que permaneció detenido bajo el poder de las autoridades estadounidenses supusieron una violación de su derecho constitucional a tener un juicio rápido, pero un juez neoyorquino rechazó esos recursos.
El detenido está acusado de conspiración, asesinato, atentado contra embajadas de EE.UU. e intento de utilizar armas de destrucción masiva contra estadounidenses, además de otros delitos que, en conjunto, podrían hacer que fuera condenado a cadena perpetua.
Para el Pentágono, Ghailani es uno de los más valiosos presos de Guantánamo y cuatro de sus presuntos cómplices ya cumplen cadena perpetua en la prisión de máxima seguridad de Florence (Colorado, EE.UU.).
Este año la defensa de Ghailani también trató sin éxito de que se retiraran esos cargos argumentando que las confesiones del tanzano se obtuvieron en interrogatorios en los que se utilizaron técnicas equivalentes a la tortura y que el defendido sufría estrés postraumático a causa del periodo que pasó en manos de la CIA.
Sin embargo, la justicia estadounidense desestimó esos recursos y consideró que Ghailani está capacitado mentalmente para afrontar un juicio.