Una jueza de Miami (Florida) condenó a penas de ocho y nueve años de cárcel a otros dos hombres que fueron declarados culpables en mayo pasado de conspirar para atentar contra edificios de Estados Unidos con apoyo de la red terrorista Al Qaeda, informó hoy una fuente judicial.
La magistrada Joan Lenard condenó ayer a Patrick Abraham, de 30 años, a nueve años de cárcel, y a Stanley Phanor, de 34, a ocho años de prisión, sentencias muy similares a las que dictó el pasado miércoles contra Burson Augustin, de 24 años, y su hermano, Rothschild Augustine, de 30 años.
La Fiscalía pedía un máximo de 30 años de prisión para cada uno de ellos, detenidos en junio de 2006.
Sin embargo, la jueza señaló que no creía que ellos hubieran desempeñado un papel relevante en el complot para, según las autoridades, atentar contra la torre Sears de Chicago y el edificio de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Miami.
Los cuatro forman parte de un grupo de cinco hombres que afrontaron cargos por conspirar para suministrar apoyo material a una organización terrorista extranjera, proporcionar material a terroristas y destruir edificios con explosivos e imponer una guerra contra Estados Unidos.
Tras dos juicios declarados nulos, al no poder alcanzar el jurado un acuerdo de culpabilidad o inocencia, finalmente en mayo pasado fueron encontrados culpables Narseal Batiste, de 35 años y considerado el cabecilla del grupo, Abraham, Phanor y los dos hermanos, Burson y Rothschild.
Otro acusado, Naudimar Herrera, de 25 años, fue absuelto.
El grupo era conocido inicialmente como "Los seis de Liberty City", en referencia a un sector empobrecido del condado de Miami-Dade donde fueron arrestados.
Los abogados defensores habían rechazado que sus clientes tuvieran vínculos con Al Qaeda o planes de perpetrar atentados terroristas, y afirmaron que uno de ellos, Narseal Batiste, fingió ser un terrorista porque dos informantes del Gobierno lo atrajeron prometiéndole dinero.
El informante de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) supuestamente ofreció 50.000 dólares a los acusados, a los que nunca se les encontraron explosivos, para perpetrar atentados, uno de ellos supuestamente contra el edificio del FBI de Miami.