Un grupo de congresistas estadounidenses se comprometió hoy a liderar una reunión "muy franca" con el presidente de EE.UU., Barack Obama, para discutir sobre el TLC con Colombia y acelerar su aprobación en el Legislativo, después de tres años de haber sido firmado y sin que hasta ahora haya sido ratificado.
Tras una reunión con el presidente colombiano, Álvaro Uribe, en su finca ubicada en una zona rural de Montería (noroeste), el demócrata por Nueva York Eliot Engel ofreció una declaración a periodistas en la que resaltó la importancia de las relaciones entre Bogotá y Washington.
"En un futuro no muy lejano esperamos sentarnos con el presidente Obama y tener una discusión muy franca sobre el tratado de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos", dijo el legislador.
Engel indicó que el Tratado de Libre Comercio firmado entre los dos países es un tema muy importante para las dos naciones y por eso es fundamental llegar a un acuerdo cuanto antes.
Asimismo, indicó que durante la cita con Uribe la discusión del TLC fue uno de los aspectos más importantes.
Sin embargo, indicó que hay varias "complicaciones políticas" en Washington que han impedido que sea discutida su ratificación.
Explicó que las demoras que existen para que sea discutido radican en que su país espera sacar adelante una reforma de la salud y fortalecer políticas para la generación de empleo, entre otros temas.
El congresista demócrata señaló que otro de los argumentos que empleará cuando hable con sus colegas estadounidenses será que el acuerdo que firmó Colombia con Estados Unidos es similar al que ya fue ratificado en el Legislativo en Washington con Perú.
"Hay muchos temas que afectan a un tratado, pero pienso que estamos en el camino y espero que en un futuro no muy lejano sea ratificado", dijo al agregar que Colombia tiene muy buenos amigos de ambos partidos en Washington.
Además de Engel participaron en la reunión Lynn Woolsey, demócrata por California; Shelley Berkley, demócrata por Nevada, así como Pedro Pierluisi, comisionado residente demócrata de Puerto Rico.
"Hay una variedad de temas que discutimos, incluyendo el tratado de libre comercio, la cooperación en las bases militares, la lucha contra el narcotráfico, el tema de los afrocolombianos y sus comunidades, además de la política regional, incluido algunos de los retos que los países enfrentan", agregó Engel.
Destacó también el liderazgo de Uribe y aseguró que en los 22 años que lleva en el Congreso es uno de los presidentes "más extraordinarios" que ha tenido el placer de conocer.
"Tuvimos un gran intercambio de puntos de vista con el presidente Uribe y cuando vengo a Colombia yo sé que estamos entre amigos", dijo al agregar que no hay "otro país que haya trabajado tan estrechamente con EE.UU. en luchar contra las cosas que todos sabemos que son peligrosas para todos nuestros países".
Los congresistas estadounidenses llegaron a la finca de Uribe ("El Ubérrimo") acompañados de la embajadora de Colombia en EE.UU., Carolina Barco, y su colega estadounidense, William Brownfield, tras visitar la caribeña Cartagena de Indias para recibir un informe sobre interdicción marítima de lanchas del narcotráfico.
Barco había asegurado que el argumento más fuerte que tendrá Uribe para insistir en el tratado es que es fundamental para los dos países.
"Para Colombia es importante para seguir creciendo (...), y para Estados Unidos es importante porque allá ha habido una recesión muy fuerte, hay un problema de desempleo y el motor más fuerte de la economía americana ha sido el comercio, así que los tratados son fundamentales", aseveró.
Sin embargo, agregó que por ser un año electoral en el Legislativo hay de nuevo una realidad de política doméstica que hace las cosas más complejas.
"Eso hace que las discusiones de los tratados, que son bastante complejas, se vuelvan más difíciles a medida que el año avanza, entonces estamos trabajando para ver si se puede a principio de año", indicó.
El TLC entre Bogotá y Washington fue firmado a finales de 2006, pero el Congreso de Estados Unidos no lo ha ratificado bajo el argumento de que se debe mejorar la situación de derechos humanos en Colombia y parar la violencia contra los sindicalistas.