Conservacionismo**Nuestros gobiernos no sólo parecen, sino que son incoherentes, haciéndonos lucir como un país de locos, salvo que alguien nos dé una explicación inteligente en sentido contrario. No puede ser que, habiendo firmado un sinfín de convenios para la preservación del medio ambiente y para la conservación de especies en peligro de extinción, estemos todavía votando a favor de la matanza de ballenas.
Ballenas**Por si no lo entienden, esto no es sólo cuestión de ser buena gente con el entorno, sino que para Panamá resulta un buen negocio mantener una firme política conservacionista, porque ella nos genera cerca de B/.1,000 millones anuales - en ascenso - en concepto de turismo ecológico, dinero que jamás podrán pagarnos Noruega, Japón y las demás naciones balleneras responsables de la caza de 1,600 cetáceos al año.
Incoherencia**Costa Rica, por ejemplo, hace de la ecología su principal rubro de ingresos, teniendo menos riqueza ambiental que nosotros. De ese modo, un ridículo hizo nuestra delegación en el último congreso del Comité Ballenero, al votar con los perdedores 20 a 25 cuando no pescamos una sola ballena y, por el contrario, nuestro Ejecutivo apoya una ley para convertir a Coiba en santuario precisamente de ballenas y otras especies. ¿No es cosa de locos?