CONSTITUYENTE**Llamar a la constituyente no es muy distinto a convocar demonios. Son fuerzas huracanadas, verdadero festival de tornados, que suele construir promontorios legales sobre los escombros de lo que arrasan a su paso, sin garantías de que lo que resulte sea mejor que antes. Es usar bombas atómicas - que algunos recomiendan - para hacer un nuevo Canal, habiendo métodos menos riesgosos para el mismo propósito.
INCONVENIENTES**Por eso, quienes promueven una constituyente o quinta papeleta, que para los efectos es lo mismo de malo para los intereses nacionales y de todos los panameños, al margen de sus muy buenas intenciones, no miden las consecuencias de lo que están haciendo. Una constituyente produce inestabilidad y temor, lo cual paralizaría las inversiones que tanto necesitaría un nuevo gobierno para crear empleos y sentar las bases de una buena gestión
REFORMA**El Canal, por cuya modernización hay tanta urgencia en el exterior, conforme al compromiso del país de prestar un buen servicio, sería de las primeras víctimas, pues nadie daría un centavo hasta que la tormenta pase y sean evaluados los daños y las nuevas reglas. Ni siquiera el nuevo presidente estaría seguro en el cargo, por más amarras que se inventen. En fin, dejémonos de jugar con fuego y discutamos los términos de una reforma menos traumática.