El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo hoy que en la consulta popular que prepara propondrá enmiendas constitucionales para la reestructuración de la justicia, así como la posibilidad de convertir en delito la no afiliación a la Seguridad Social.
El presidente hizo sus declaraciones en una entrevista de casi dos horas en la televisión pública, en la que realizó un balance de sus cuatro años de gobierno, que cumplirá el sábado.
En el programa Correa destacó como logros el aumento de la inversión pública y de la recaudación, la reducción de la pobreza y la "institucionalización" del Estado.
En cambio, admitió tener "una gran deuda en el sector de seguridad, pero no porque haya habido una explosión en la inseguridad como presentan los medios de comunicación, sino porque no ha habido una revolución en cuanto a seguridad".
Correa echó buena parte de la culpa al sistema de justicia, al que, a su juicio, es necesario "depurar" de sus "malos elementos".
Para atajar el problema, el gobierno prepara una consulta popular que según el presidente constará de diez preguntas, entre las que estarán tres enmiendas constitucionales, respecto a la caducidad de la prisión preventiva, las medidas cautelares alternativas que pueden dictar los jueces y la reestructuración de las cortes, según reveló Correa.
Otra de las preguntas presentadas a los ciudadanos será si la no afiliación al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) debería ser un delito, "penado con prisión", dijo el presidente.
El secretario Jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, indicó esta semana que el gobierno enviará el próximo lunes el listado de preguntas a la Corte Constitucional, que debe determinar si son apropiadas de acuerdo con la Carta Magna.
La entrevista de Correa fue retransmitida por numerosas cadenas de televisión y radios del país, y estuvo intercalada por reportajes que recalcaban los logros del gobierno, con declaraciones de miembros del gabinete, y en la que no había ninguna crítica.
El presidente dijo que sus primeros cuatro años han sido "de siembra" y que la segunda etapa que se inicia el sábado será "de mucha cosecha".
Uno de los asuntos importantes que aborda actualmente el gobierno es un análisis de los subsidios que otorga, pues tan sólo en abaratar los combustibles se gasta miles de millones de dólares al año.
Correa dijo que "el subsidio per se no es malo, es bueno", pero reconoció que hay subvenciones ineficientes y recalcó que por ejemplo el subsidio al gas "ha hecho mucho daño" y "se puede optimizar".
También afirmó que el bajo precio artificial de los carburantes hace que se use más el vehículo privado que el transporte público en Ecuador, con los efectos negativos que eso acarrea a nivel de contaminación y congestión vial.
Aún así, dijo que "hay subsidios que a pesar de ser ineficientes, el mal menor es mantenerlos".
El gobierno también estudia en este momento la subida de los impuestos sobre las bebidas alcohólicas, el tabaco, las llamadas telefónicas y los medicamentos para, junto con otras medidas, obtener 406 millones de dólares que quiere invertir en ocho hospitales del país.
De ellos, el tributo más controvertido ha sido el de los fármacos y en ese sentido Correa dijo que el dinero recaudado financiaría la entrega de medicinas gratis a los pobres en los hospitales públicos, aunque insistió en que aún no ha decidido si aplicar el impuesto o no.