El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, pidió hoy a sus compatriotas que se unan en torno a su proyecto de "revolución ciudadana" y criticó a dirigentes del magisterio y del movimiento indígena, ex aliados suyos, que han convocado a protestas contra el Gobierno.
En un mensaje televisado a la nación, Correa tildó de "mafia" al sindicato del magisterio, que desde la semana pasada asumió una protesta "indefinida" para oponerse a una reforma educativa y por la restitución de profesores destituidos, que no acudieron a rendir unas evaluaciones ordenadas por el Ejecutivo.
Asimismo, reprochó a los dirigentes del movimiento indígena que han convocado a un levantamiento o huelga para el próximo domingo, en protesta por la pretendida aprobación en el Legislativo de la denominada Ley de Aguas, elaborada por el Gobierno.
"Estamos luchando por una transformación integral de la educación... Eso es revolución", remarcó Correa, al enumerar la serie de acciones que su administración ha hecho para mejorar el sistema educativo nacional.
Comentó, por ejemplo, sobre la construcción y reconstrucción de escuelas, de la mejora salarial a los profesores, de la atención en libros y alimentación a los alumnos y de la mejora técnica en establecimientos especiales de educación instalados por su Gobierno en zonas pobres del país.
Criticó a los dirigentes del sindicato del magisterio, la Unión Nacional de Educadores (UNE), a la que calificó de "irracional, interesada, antipatriota, que pensó más en sus privilegios" sindicales y que se opone a las transformaciones.
Asimismo, rechazó la convocatoria que hizo la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) a un levantamiento desde la medianoche del próximo domingo, en rechazo a la Ley de Recursos Hidrológicos, presentada al Legislativo para su aprobación.
Los indígenas temen que el agua, con la nueva ley, pueda ser privatizada o contaminada por el uso en actividades productivas como la minería.
Correa recordó que la Constitución declara al agua como un "derecho humano" y prohíbe su privatización, por eso dijo que no entiende a "ciertos dirigentes (indígenas) que, de manera cínica y falsa, están mintiendo".
"Confíen en nosotros, somos nosotros los que hemos prohibido, desde la Constitución, la privatización del agua", apuntó el jefe del Estado en un mensaje a los campesinos, a los que volvió a pedir que crean en su gestión.
Correa aseguró que el suyo es "un Gobierno de los indígenas" y recordó que en abril pasado fue reelegido en las urnas por una abrumadora mayoría de la población ecuatoriana, para un segundo periodo, que inició el pasado 10 de agosto.
La reelección es un mandato del pueblo para continuar con la revolución ciudadana, añadió Correa y señaló que ello supone no estar atado a grupos de poder o dirigentes que, según él, se oponen a un cambio "radical, profundo y rápido" de las estructuras en el país.
"Es ahora o nunca. O cambia el país o sigue secuestrado por estas mafias", dijo Correa, tras asegurar que "la revolución ciudadana es la revolución de los indígenas, de los verdaderos maestros, de los trabajadores, de los patriotas".
"Confíen en su Gobierno y tengan fe de que jamás traicionaremos a nuestro pueblo", agregó el mandatario, que señaló estar dispuesto a dar su vida por los pobres y por una "patria justa, equitativa, altiva y soberana".