CORRUPCION**La procuradora suplente, Mercedes Araúz de Grimaldo, ha dicho que los casos de corrupción son ahora más descarados. A eso ha contribuido con mucha efectividad el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, cosa que podemos desde ya ir anotando los panameños como parte de su legado para el nuevo siglo. Lo que hizo con la Corte Suprema de Justicia contra el querer de la mayoría ciudadana, es irreparable.
INFAMIA**Pero no fue sólo ella, fueron también sus legisladores y los que se vendieron, de la oposición. Fue su Consejo de Gabinete, sin excepción; fue su equipo de gobierno pleno; porque, cuando se forma parte de un grupo que mal actúa, lo menos que se debe hacer es protestar para impedirlo, y si no, renunciar para no hacerse cómplice. Lo que hizo a la Ley de Transparencia, convirtiéndola en una caricatura, fue igual de infame
IMPUNIDAD**Se dictó una ley que exige prueba sumaria para investigar la corrupción; y otra que impide investigarla, si antes no lo hace la Contraloría, a cuyo mando colocó a uno de los suyos. Se condonó una deuda de mil millones a una concesionaria portuaria; nombró a un cuestionado allegado suyo en la ARI como miembro de la sociedad civil. El próximo presidente deberá desmantelarlo todo, investigarlo todo y juzgarlos a todos.