Costa Rica logró incluir en la agenda del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de noviembre un debate sobre desarme y una mayor transparencia en los métodos de trabajo del órgano, dijo hoy el embajador costarricense ante la ONU, Jorge Urbina.
El diplomático centroamericano señaló que su país ha aprovechado que ocupa la presidencia rotativa del Consejo durante este mes para poner sobre la mesa dos asuntos que no son del agrado de todos los miembros del máximo órgano.
"Para Costa Rica este es un programa de trabajo histórico", apuntó el embajador en una conferencia de prensa.
Urbina anunció que el Consejo celebrará el 19 de noviembre un debate abierto sobre "el refuerzo de la seguridad colectiva y regulación de armamentos", un asunto central en la política exterior del Gobierno de San José.
La reunión será presidida por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ganador del Premio Nobel de la Paz de 1987, y también se espera la presencia de su homólogo panameño, Martín Torrijos, dijo.
Costa Rica celebrará el próximo 1 de diciembre el sesenta aniversario de la abolición de sus fuerzas armadas, lo que lo convierte junto con su vecina Panamá en uno de los pocos países del mundo sin ejército.
El embajador reconoció que no ha sido fácil proponer un debate sobre desarme en el Consejo de Seguridad, entre cuyos miembros permanentes se encuentran los principales fabricantes y exportadores de material militar.
"Algunos países en el Consejo no quieren hablar de regulación de armamentos. Es un tema muy delicado que ha provocado preocupaciones", apuntó.
Urbina consideró que el Consejo de Seguridad se ha centrado tradicionalmente en evitar conflictos y se ha olvidado del segundo de sus cometidos, que es la promoción de la paz y la presentación de planes concretos para hacerlo realidad.
"Hablar de control de armas es un asunto delicado en esta organización, en la que se tienen diferentes perspectivas, pero desde el punto de vista de Costa Rica, y me atrevería a decir de América Latina, poner un control a las armas es una meta alcanzable", señaló.
Advirtió que el mundo en desarrollo invierte demasiado dinero en armamento, unos recursos que se podrían destinar para financiar el desarrollo y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
Señaló que la promoción del concepto de seguridad colectiva facilitaría reducir la sensación de peligro que muchos países pobres citan como razón para invertir en defensa.
La ONU también ha caído en la promoción del gasto militar en sus políticas de reforma del sector de la seguridad que ha impulsado en naciones recién salidas de conflictos, como Timor Oriental, donde se han creado unas fuerzas armadas nacionales, lamentó.
"No tiene ningún sentido mantener un ejército en Timor Oriental", afirmó Urbina.
El diplomático también destacó que su país incorporó al programa de trabajo de noviembre un mayor número de reuniones abiertas de lo habitual, con el espíritu de aumentar la transparencia en los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad.
"Todas las materias que tocaremos tienen algún componente que es abierto", subrayó.
Urbina indicó que esta variación en las costumbres del Consejo debería convertirse en un ejemplo a imitar, con el fin de reducir al mínimo las discusiones a puerta cerrada que caracterizan las reuniones del órgano.