Culminan fiestas en Managua donde se mezclan rezos, bailes, licor y paganismo


Las fiestas patronales de Managua en honor a Santo Domingo de Guzmán concluyeron hoy tras diez días de celebraciones, en las que se mezclaron rezos y bailes de pagadores de promesas con abundante consumo de alcohol y ritos católicos y paganos.


A estas fiestas, cuyos inicios se remontan a 1886 y que se celebran durante los primeros 10 días de agosto, acuden miles de nicaragüenses, unos rindiendo culto a la imagen del santo, que mide 18 centímetros de alto y es considerada muy milagrosa, y otros por simple tradición o curiosidad.


También asiste una romería de vendedores ambulantes que, entre la muchedumbre, ofrecen desde agua fría y cerdo con yuca hasta aguardiente, todo a bajo coste, acorde con la fiesta popular.


Raquel Pérez carga una urna con una réplica de la imagen en pago a una promesa al santo porque intercedió ante Dios para que le curara de cáncer.


"'Minguito' (Santo Domingo) intercedió ante el Señor y me sanó", dijo convencida a Efe Pérez, mientras bailaba al ritmo de filarmónicos.


"No podía ni caminar porque estaba enfermo y el santo me levantó de la cama", dijo, por su parte, Ariel López, quien también paga una promesa.

 

Las fiestas culminaron con la tradicional "dejada" de la imagen del santo hacia su altar en el santuario en Las Sierritas, ubicado al sur de Managua.


La multitudinaria procesión salió del templo Santo Domingo, en el antiguo casco urbano de Managua, destruido por el terremoto del 23 de diciembre de 1972, donde la imagen permaneció diez días y se celebró una eucaristía de despedida.


La peregrinación de "Minguito", como le llaman al santo los managüenses, se caracterizó por una tradición donde se mezclaron rezos de pagadores de promesas con abundante consumo de alcohol y estallido de petardos.

 

Durante la romería, que según fuentes de la Policía aglutinó a unas 500.000 personas, los nicaragüenses pagaron promesas con ojos vendados, se mortificaron con recorridos de rodillas o bien cargando a sus hijos, se pintaron con aceite negro o se disfrazaron de indígenas o esclavos africanos.


La imagen de Santo Domingo fue "dejada" a su santuario en Las Sierritas dentro de una urna de vidrio conducida en una peana muy pesada que llevaban sobre sus hombros y bailando lentamente los llamados "cargadores tradicionales".


Unas 3.500 personas, entre policías, miembros de la Cruz Roja y cuerpos de bomberos fueron destacadas para prestar seguridad y servicios durante las fiestas patronales capitalinas.

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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