DECADENCIA**Tráfico de armas; consumo de drogas; mujeres asesinadas; niños encerrados en casa, con una sopa instantánea como único alimento; narcopolicías robando y violando mujeres; las iglesias mudas; los políticos negociando en la oscuridad: este es el escenario en primer plano en el que está inmersa la sociedad nuestra. ¿Es posible una salida al caos que vivimos?
ESPERANZA**No sería justo quedarnos sólo con este retrato desesperanzador. También somos una nación de gente optimista, trabajadora; con una riqueza ecológica y cultural que hipnotiza al extranjero; un pueblo valiente que defendió su derecho a la libertad y a la vida, y que de cada adversidad saca una oportunidad para crecer y enfrentarse con hidalguía al futuro.
DECISIONES**Llegó el momento de hacer un alto, y asumir el camino que nos sacará del fango. Tenemos una labor de reingeniería espiritual muy grande que hacer, y mientras más nos tardemos, más difícil será. Hacen falta hombres y mujeres nuevos, y la materia prima está ahí, en ciudades y campos, esperando una luz para crecer.